El Gran Gatsby

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¿Puede alguien pasar días sin dormir, sólo por terminar de leer un libro? Sí y muy a menudo, más aún cuando se trata de una obra basada en una época que, en lo personal, fue la mejor para las diversiones nocturnas: Los locos años 20. Situada en esa Nueva York de aquellas épocas donde la alta sociedad disfrutaba de fiestas grandes, llenas de ilusión, glamour, charleston, etc., “El gran Gatsby” de F. Scott Fitzgerald es de esas obras literarias que nos producen sentimientos encontrados cada vez que nos involucramos más con la historia narrada.

Gatsby es de esos hombres que lo tiene todo menos lo que realmente necesita: El amor correspondido. La historia comienza siendo narrada por Nick Carraway, quién será el encargado de presentarnos  a su prima Daisy junto a su esposo Tom Buchanan, y a Jordan Baker (que llamaría la atención de nuestro narrador más adelante). En un inicio se piensa que Nick sería el personaje principal de la obra, pero en realidad ésta obra es basada en el gran Gatsby y su misterioso pasado que muchas personas tratarán de averiguar.

Se decía que de la noche a la mañana una persona no podría surgir económicamente rápido, que tendría negocios sospechosos y/o dinero de procedencia extraña. Por todos estos rumores, Nick se ve obligado a participar a una de las grandes fiestas que se organizaba en West Egg a la cual fue invitado personalmente por el mismo Gatsby. Nick asistiría sólo para investigar a cerca de su fortuna, su pasado y comprobar que hubo un romance  entre su prima Daisy y Gatsby.

Esta obra contiene una serie de romances y amoríos en el que todos tienen un final infeliz, como el amorío de Tom Buchanan con Myrtle Wilson por ejemplo, quién llegaría a ser asesinada por el auto de Gatsby conducido por Daisy. O quizá la obsesión de recuperar un amor de juventud, como el romance entre Gatsby y Daisy que a pesar de los enfrentamientos con Tom por el amor de Daisy, Gatsby y ella nunca pudieron terminar juntos y trágicamente Gatsby muere de un disparo por el esposo de Daisy, Tom.

Casi al final de la obra, se llega a saber la identidad de Gatsby: procedente de una familia pobre, participó en la guerra tiempo atrás y fue donde se enamoró perdidamente de Daisy. El dinero con el que él hacía las fiestas era gracias al contrabando perteneciente de la época, pero con toda esta información, aún nos formulamos la pregunta: ¿Quién es realmente Gatsby?. Quizá leyendo la obra lo descubramos, o tal vez será la incógnita que sólo el tiempo nos dará la respuesta.

A través de la obra, aparecen ciertos elementos que son claves dentro de la trama y nos ayudan a comprenderla. Por ejemplo la luz verde que Gatsby veía reflejada en el agua proveniente de la casa de Daisy, significaría la nostalgia por algo lejano que pudo suceder o aun manteniendo la esperanza de que se realice.  Otro detalle es el empleo del color amarillo para la descripción de las cosas: desde la vestimenta, el color del dinero o incluso el color del auto de Gatsby; todo esto significaría riqueza, fortuna pero de una forma no tan optimista ya que podría reflejar la triste vida de los ricos.

Y es así como Fitzgerald nos va transmitiendo de una manera tan peculiar la historia que nos terminamos de envolver en ella por completo. Miedo, anhelo y deseo por algo en que tenemos la esperanza de que regrese, el desamor, la infidelidad y muchos sentimientos que encapsula una sola obra. Quizá sea hora de leer o releer esta obra, ya que nunca sabes que nueva enseñanza te puede dejar un libro, incluso sin tanto esfuerzo puedes buscar la película aunque te aseguro: No será la misma experiencia.

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