Editorial: Desarrollando el Perú, un proyecto minero a la vez

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El potencial que tiene la industria minera en el Perú es, sin duda, inconmensurable. Al día de hoy, el país ha sido reconocido como uno de los principales productores de plata, cobre y zinc del mundo, y solo la producción de oro y zinc constituye casi la mitad del valor de nuestros ingresos totales de exportación. Sin embargo, resulta increíble que esto se haya dado en un contexto donde solo el 1,5% del territorio nacional ha sido explorado. El potencial del sector es enorme.

Desde su fundación, este diario ha observado el avance de la industria minera formal en el Perú con sumo optimismo. La actividad extractiva en el país tiene la capacidad de implementar programas y mecanismos de reducción de la pobreza, particularmente en zonas rurales que han sido históricamente poco productivas y que hoy en día reciben una atención muy reducida por parte del Estado. A través del impacto directo de sus diversas unidades operacionales y mediante la mutua adopción de compromisos comunitarios y programas de RSE, las empresas mineras han aportado significativamente a la provisión de empleo formal y al financiamiento de servicios públicos en regiones económicamente marginadas. Asimismo, la industria minera formal y moderna es completamente compatible con avances en el desarrollo social de las comunidades, con el correcto uso de los recursos hídricos, la preservación del ambiente y con el respeto a las costumbres culturales y religiosas locales.

Sin embargo, a pesar de la recurrente evidencia de la contribución positiva hecha por el sector minero al desarrollo social y económico del país, diversos actores políticos continúan fomentando una coyuntura de confrontación entre comunidades locales, empresas mineras y el Estado, muchas veces sostenidos en argumentos que carecen de una lógica basada en cifras y experiencias empíricas. El reciente colapso del proyecto minero Tía María en el Valle de Tambo, que representaba una inversión de $1.400 millones y 4.800 puestos de trabajo, refleja la influencia que puede llegar a tener un discurso político errado y demagógico sobre las decisiones tomadas por el gobierno central, afectando así una cartera de proyectos mineros con el potencial de modernizar la industria y contribuir al desarrollo del Perú.

Dado este desafortunado contexto político, en Lucidez creemos firmemente que se debe comunicar la verdad sobre los beneficios de la inversión privada, particularmente relacionada a la industria extractiva nacional. Por esta razón, hemos decidido crear un nuevo espacio llamado ‘Enfoque Minero’, que servirá como plataforma de discusión y comunicación respecto al impacto de la industria minera formal en el desarrollo del país. Estamos convencidos de que, mediante un espacio de colaboración entre la academia, las instituciones gremiales, las empresas, las comunidades locales y el Estado, se puede discernir con mayor síntesis los beneficios que trae la inversión minera para todos los peruanos. Es indudable que esta actividad representa uno de los principales ejes de la economía peruana y este diario se muestra comprometido a revelar los valores positivos que la componen.