Editorial: Caro populismo

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El lunes pasado se promulgó la ley que nivela las pensiones a los retirados de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. La promulgación se hizo con un grupo de las personas que serán beneficiadas por esta iniciativa y con la celebración de múltiples congresistas de la bancada de Fuerza Popular. Esta ley modifica el Decreto Legislativo 1133 promulgado por el gobierno de Ollanta Humala, que determinaba que los miembros de las citadas instituciones, retirados a partir del 2012, recibirían una pensión que tomaría como referencia el sueldo que ganaban cuando trabajaban y, además, el mismo se actualizaría a la par con cualquier cambio que se hiciera al salario percibido por quienes ostentan dicho puesto en la actualidad. Con la modificación, se incluirá, también, a todos los retirados antes del 2012.

Nadie puede poner en tela de juicio el valor de la labor tanto de las Fuerzas Armadas como de la Policía Nacional. Desde este mismo espacio, en más de una ocasión, hemos llamado la atención a su valentía y sacrificio en la lucha contra el terrorismo y los hemos defendido de los embates de ciertos grupos que buscan teñir su desempeño. Dicho esto, sería mezquino y contradictorio con nuestra línea editorial no llamar la atención sobre lo irresponsable de esta medida y del sabor populista que se detecta en aquellos que se han esmerado en sacarla adelante.

Desde un comienzo, con el Decreto original promulgado por el gobierno humalista, se detectaba un aire de irresponsabilidad fiscal entrono a la iniciativa. La idea de que una pensión cambie su monto sin que esto resulte de un mayor fondo acumulado por los pensionarios, es fácilmente detectable como un privilegio del que no goza ninguna otra profesión en nuestro país, sin mencionar que esto solo resultará en un costo para el Estado que irá creciendo con el paso de los años y con el aumento de los retirados. La modificación hecha por el actual Congreso, con especial anuencia de la bancada de Fuerza Popular, no hace más que extender el costo hasta alcanzar, hoy por hoy, los S/1.107 millones.

El Ejecutivo ha planteado una denuncia al Tribunal Constitucional contra esta medida por no ser auto sostenible, generar iniciativa de gasto desde el Congreso y porque la nivelación de las pensiones con las remuneraciones está específicamente prohibida en la primera disposición final y transitoria de la Constitución. Sin embargo, poco puede celebrarse y aplaudirse la reacción del gobierno hacia esta medida pues, cuando esto fue aprobado por insistencia, ningún parlamentario oficialista se animó a votar en contra y formaron parte de las seis abstenciones que se registraron. También, poca información se ha distribuido sobre las consecuencias negativas que esto podría tener, por lo menos en un nivel más allá del técnico.

Y es que el problema es que el dinero que tendrá que ser destinado a este propósito tendrá que salir de alguna parte. Ello dependerá directamente del Ministerio de Economía y Finanzas. Por ejemplo, Carlos Basombrío ha llamado la atención a la posibilidad de tener que restarle recursos a comisarías o hasta cerrar algunas para poder cubrir esto. Por otro lado, en aras de reducir el crecimiento del gasto, el Estado gozará de pocos incentivos para subirle los sueldos a los que hoy trabajan en las Fuerzas Armadas y la Policía al implicar esto, a la vez, un incremento de las pensiones. Al final, como sucede en varios países del mundo, la carga de los privilegios gozados por los retirados, recaerá y perjudicará a los jóvenes.

Así las cosas, no cabe duda que esta nivelación a las pensiones de las Fuerzas Armadas y la Policía, al ser una que delata una flagrante irresponsabilidad fiscal, solo está motivada por el populismo. Ciertamente la idea de asegurar el apoyo de un grupo específico de la población para comicios futuros es tentador para cualquier político. Le toca a la ciudadanía, sin embargo, exigir que el Estado use responsablemente los recursos que se le otorgan y que se respete aquello que hoy estipula la constitución, la misma que nuestras Fuerzas Armadas y nuestra Policía están empeñadas en defender.

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