El oro no se come, por Inés Yábar

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La República Democrática del Congo vive en conflicto permanente. Algunas de las confrontaciones son ligadas a los recursos del país y el acceso a ellas por diferentes grupos. La minería, importante en el país, se ha vuelto esencial fuente de los enfrentamientos. 40% de tántalo (mineral necesario para los electrodomésticos) se encuentra en el África central, generando además de la minería legal, una búsqueda de minerales ilegalmente.

En Perú, la minería también crea discordias. Desde el 2011, Máxima Acuña de Chaupe lucha para proteger su tierra y la vida en ella. A pesar de la evidencia de sus sembríos, su propiedad del terreno y de su noble voluntad de protección del planeta, ella fue sentenciada el año pasado a 2 años y ocho meses de prisión condicional y el pago de una indemnización. Su opositor en la corte era nada menos que la empresa minera Newmont.

Luego de recibir el premio Goldman en el 2015, Máxima no bajó los brazos frente a las campañas de desprestigio o las amenazas. Su esfuerzo y perseverancia han dado frutos: El miércoles pasado, Máxima Acuña fue absuelta del delito de usurpación de terreno en el juicio que llevaba contra Yanacocha. Con ella también fueron absueltos sus familiares que eran acusados por la empresa del mismo delito.

Como Máxima, hay otras personas que sufren del abuso de autoridad de compañías que toman como suyos sus terrenos. En Ghana, Joanna Manu fue arrestada en el 2015 por estar plantando en su propio terreno. Como Máxima, ella también defendió sus derechos pero hay muchas personas que no lo hacen por miedo o falta de información.

Para tratar de ayudar a mujeres en su lucha para proteger el agua, en el 2015 se creó el documental “Hija de la Laguna”. El temor a quedarse sin agua y el amor hacia los espíritus que creen vivir en el agua son razones suficientes para defender la laguna de empresas mineras. A inicios de esta semana, Netflix ha puesto el documental a disposición de usuarios en más de 190 países. La historia de mujeres valientes, luchadoras y activistas se vuelve entonces conocida en el mundo entero.

En el Perú, hoy son 212 conflictos sociales que han sido contados. De ellos 155 son activos y 57 otros son considerados “dormidos”. Todos los anteriores son problemas socio-medioambientales. A fines del año pasado eran 78 conflictos medio ambientales que tenían que ver con la industria minera. Sin embargo, como esta industria ayuda al crecimiento del PBI peruano, los intereses del estado se desvían.

El gobierno no siempre escucha al pueblo en las decisiones, sin embargo a veces hay sorpresas. En Colombia, a inicios del mes pasado, un gran proyecto de explotación de oro (de hasta 28 millones de onzas) no pudo ser comenzado por un voto realizado en la localidad de Cajamarca. Con 22 000 habitantes, esta localidad enfrentó a la multinacional que prometía trabajos directos e indirectos. El artículo 297 de este país permite que las comunidades tomen las decisiones sobre preguntas relacionadas a los derechos colectivos. La decisión en este caso protege el agua que abastece a 27 comunidades en Tolima con los 161 ríos que por allí transitan.

En Colombia entendieron que el oro no se come ni sirve para plantar alimentos. En Perú, la corte suprema hizo justicia. Aún hay muchos casos de personas que pierden sus terrenos frente a grandes corporaciones, al gobierno o por inundaciones debido al mal manejo del ecosistema. Para alzar tu voz frente a estas injusticias, tú ¿qué estás haciendo?