3 detalles de la Ciudad de México, por Jessy Gonzáles

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Acabo de regresar de México y La Ciudad de México (ex DF porque se les ha ocurrido cambiarle de nombre oficialmente) me pareció un lugar genial. Más allá de la gente amable, de la rica comida y el tráfico terrible (que por suerte, no experimenté), la dinámica de la ciudad y algunas políticas públicas me parecieron dignas de resaltar. La verdad somos muy parecidos y Perú también ha avanzado mucho en estos mismos tres aspectos que resalto aquí. Pero es ahora, después de mi visita, que valoro esas iniciativas más, aquí y allá.

  1. Las líneas peatonales vienen con sombrero

Yo lo había notado y me pareció gracioso; pero mi amiga no solo se emocionó, sino que nos detuvo a todos para tomar fotos. Entonces entendí la importancia del señor con sombrero y va más allá de la educación vial. Es cierto que, por un lado, ese hombrecito nos hace ser conscientes de la existencia de las líneas peatonales. Si solo son líneas, pasan desapercibidas. Pero si tienen algo especial, un niño se detendrá y preguntará porqué, para qué sirve. A un conductor, se le hará más difícil, al menos al inicio, pasar por encima a toda velocidad sin pensar. Y a un peatón le dará un poco más de gusto usarlas, quizás hasta se esfuerce un poco para caminar sobre ellas y no cruzar la pista por cualquier lado.

Pero además, es una forma de recuperar los espacios para los ciudadanos, y por qué no, para los turistas. Las líneas peatonales son solo eso hasta que las pintamos con algo divertido y las hacemos verdaderamente nuestras. Esa clase de iniciativas, permite a los ciudadanos sentirse más cerca de su ciudad, sentirse parte de ella y así les da más gusto compartirlas también con el turista. Aquí hemos tenido iniciativas similares buenísimas y en San Isidro hay algunas calles que tienen hombrecitos (sin sombrero), pero ¿será suficiente?

  1. Las personas que revisan tu pasaporte en el aeropuerto están en sillas de ruedas

Lo noté al llegar y al irme de la Ciudad de México y me pareció un golazo. Sé que el gobierno peruano ya está haciendo esfuerzos por incorporar a personas con discapacidad al mercado laboral, pero esta iniciativa en particular me pareció muy buena.

Principalmente, porque se notaba un esfuerzo claro por buscar, encontrar y ofrecer puestos de trabajo en el sector público en los cuales el uso de silla de ruedas, no signifique un impedimento de ningún tipo. Ni para el trabajador, ni en este caso, para el cliente.

  1. Los baños públicos están limpios

En muchos de ellos te cobran sí, pero en su mayoría están limpios y por tanto no molesta pagar por usarlos. En algunos casos parece que es por el esfuerzo de las personas que los cuidan y los limpian, quienes entran y salen a cada momento. Pero también he visto casos en los que no hay una persona que limpie e igual los baños se mantienen limpios. Imagino que esto es gracias a la gente que los usa. Como visitante, lo he notado principalmente en lugares turísticos tanto en zonas urbanas, como en zonas más alejadas del centro de la ciudad.

En este caso, en Perú sí he tenido malas experiencias. En gran parte por la falta de agua y desagüe en muchas zonas y, sin duda, eso es un problema más grande y complejo. Pero en Lima, en muchos centros comerciales, estadios y restaurantes, entre otros lugares públicos, los baños están sucios. ¿Por qué? Quizás reside en el respeto por el otro, en dejar el baño como nos gustaría encontrarlo, en ser conscientes que no debemos ensuciar, si no vamos a limpiar. Mantener baños limpios (a menos que no haya agua), no debiera ser una tarea tan difícil, ¿no?

Me quedé con estos tres detalles de esta gran ciudad que es muy parecida a Lima en muchas cosas. Quizás en algunas políticas ellos avanzan mejor, quizás en otras, nosotros llevamos la delantera. Pero sea como sea, me parece importante reconocerlas. Porque a veces tratamos de inventar la pólvora, cuando la pólvora ya la inventó el vecino y no le molestaría prestarnos la fórmula. Hay que viajar, para ver qué hacen los de al lado y aprender de ellos o reafirmar las cosas que nosotros hacemos bien. Si además de disfrutar nuestras vacaciones, ponemos el ojo en esos detalles positivos, nos podemos acercar a tener una región o un país, más lindo y más eficiente. ¿Será posible en el Perú?

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