Así funciona la justicia en el Perú, señores, por Eduardo Herrera

510

Este artículo va dedicado con todo cariño a todos aquellos señoritos, señoritas, señores, señores y demás que se ocupan en hablar, acomedidamente, de la Justicia en el Perú.

Parafraseando un dicho popular, revitalizado por un Ministro de generosas proporciones, “así es la nuez”, así funciona aquello que ningún gobierno -resalto, ninguno- se ha atrevido a tocar con buenas intenciones so pretexto del respeto a una autonomía trastornada en autarquía.

No, no se trata de facismos o algo por el estilo. La Justicia, aparte de la corrupción endémica que le es casi característica, posee muchos complejos, taras, limitaciones, sesgos que le hacen constituirse en un auténtico calvario. Y no es de ahora nada más. Basta que le pregunten a la madre que va a tramitar -desprovista de abogado- su juicio de alimentos, por ejemplo.

¿Qué hay que hacer algo con las detenciones preventivas? Sí, claro y no solo eso. También hay que hacer algo con la demora de los casos, con la micro-corrupción de los secretarios, con las taras de la policía en los casos penales, con los abogados-estafa, con las ignorancias atrevidas y petulantes de algunos magistrados que luego lloran cuando están en el llano como simples letrados. Con eso y mucho más hay que hacer algo. Y me temo que la solución no es por Ley; por favor no más leyes.

Mi propuesta, desde hace muchos años fue crear un sistema paralelo, nuevo, porque reformar el actual no tiene sentido. Separar “administración” de “resolución” y poner candados rigurosos para que haya estricta independencia (algo así como la fórmula de éxito innegable de INDECOPI). Ojo independencia no es como creen algunos “hacer lo que me da la gana”. Es que nadie, incluyendo a los medios externo (medios de prensa, por ejemplo) te presione y rendir cuentas oportunamente.

Empecemos por encofrar a la policía y crear un cuerpo de élite. Muy pocos sabes, o se percatan, que la policía no solo cumple funciones de seguridad ciudadana, sino también que es el primer eslabón en casi todos los casos penales. Luego de eso crear dos cuerpos en Fiscalía y Poder Judicial como se hace con los sistemas anticorrupción. Eso se puede hacer en dos minutos si hay voluntad. Darles a estos sistemas los casos más importantes: alimentos, violencia familiar, laborales.

¿Quién lo va hacer? Está probado, probadísimo que al sistema no le interesa reformarse. Tenía la esperanza que el Colegio de Abogados meta su cuchara, pero está más ocupado -hace rato- en campañas de salud dental.

¿El Congreso? No es su función natural, a veces olvidamos que se debería dedicar a hacer (buenas) normas.

¿El Presidente? Sí, podría hacerlo el Presidente, total ¿no es el Jefe del Estado? ¿Qué eso es inconstitucional? Seguramente saldrán a cacarear varios que nunca hicieron nada, aquellos partidarios de las comisiones teóricas sin aplicación práctica. Para eso hay una fórmula y no solo se trata de presentar proyectos de Ley; se llama liderazgo. Joder, joder y joder. Presionar. Pedir reuniones. Dejar en “off side” a los que están en falta. Y claro una que otra norma como aquella que declara en emergencia la Fiscalía, que pasó al silencio precisamente por el cacareo uniforme de todos los Supremos.

En todo caso, más inconstitucional y perverso es seguir como estamos. Aprovechemos que se ha puesto de moda darse golpes en el pecho por la Justicia inmisericorde. Es momento, es lo justo. Advertidos están señoritos, señoritas, señores y señoras.

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.