Censura que retrasa, por Verushka Villavicencio

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El ejercicio periodístico permite escribir y reflexionar en voz alta sobre la realidad que afecta a todos los ciudadanos. Gabriel García Márquez decía a los periodistas jóvenes: “la mejor noticia no es siempre la que se da primero, sino la que se da mejor”. Vivimos en el mundo digital, sujetados por el periodismo de datos que en redes sociales genera tendencias de opiniones diversas, olvidando profundizar en los hechos.

El hecho es que la Ley 29535 que otorga reconocimiento oficial a la lengua de señas peruana se promulgó en el 2010 y siete años después se ha aprobado su reglamento. Significa que una generación de niños sordos continúa esperando que en sus aulas una docente hable lengua de señas para poder comunicarse y aprender en igualdad de condiciones.

El hecho es que existen 532 mil personas sordas y 23 intérpretes según datos del 2015.En ese mismo año habrían 2,006 niños atendidos en educación inicial de 0 a 3 años, 343 jóvenes en educación básica alternativa y 395 estudian en centros técnicos productivos. Sólo 2,744 se encontrarían siguiendo una ruta educativa pero, ¿qué sucede con las demás personas sordas?

El hecho es que la educación para la comunidad sorda tuvo un avance importante para su educación dado que el reglamento plantea que el Ministerio de Educación debe capacitar a los docentes para el uso de la lengua de señas. El logro es que se responsabiliza de establecer el perfil de egreso de los intérpretes de lengua de señas.

Sucede que la lengua de señas, idioma de las personas sordas, no es un idioma universal. Algunas personas creen que porque las personas sordas de diferentes países se comunican con señas usando sus manos, entonces no es necesaria una regulación tan específica y que así como el español se habla en América del Sur y Europa, se puede hacer lo mismo con la lengua de señas. “Las personas sordas que nos encontramos en eventos internacionales usamos el Internacional Sign, que es un sistema que nos permite entendernos con señas establecidas de fácil comprensión pero no es un idioma”, explica Susana Stiglich, educadora sorda. Este sistema anteriormente era llamado “Gestuno” y lo usa la Federación Mundial del Sordo y el Comité Internacional de Deportes de Sordos, entre otras organizaciones que participan en eventos internacionales, contiene 1,500 señales que emplean para comunicarse.

El hecho es que la comunidad sorda del mundo tuvo su primer congreso en Copenhague en 1977 para preparar intérpretes que aprendieran “Gestuno”. Significa que hoy en día, la comunidad sorda se puede comunicar aunque en sus países de origen no exista necesariamente un reconocimiento oficial al uso de su propia lengua de señas.

En Perú, con el nuevo reglamento se considera que todos los intérpretes de lengua de señas son empíricos porque no cuentan con una licencia o certificación que avale su interpretación. “Con el nuevo reglamento, el Ministerio de Educación, dictará normas complementarias para crear la carrera profesional de intérpretes de lengua de señas, su perfil y acreditación.  Con esta medida, la comunidad sorda podría exigir intérpretes de lengua de señas profesionales”, sostiene Stiglich.

El hecho es que en el reglamento se considera la participación de las personas sordas en la evaluación de los intérpretes. Así, la persona sorda será quién pueda avalar si el intérprete cumple con expresar la lengua de señas con la sintaxis y gramáticas correctas. Una de las fundamentales demandas de las personas con discapacidad del mundo es que se les incorpore activamente en el diseño de las políticas públicas. Este sería un valioso paso que garantizaría la calidad del servicio de interpretación de lengua de señas en el país.

El hecho es que del 18 al 24 de setiembre se celebra a nivel mundial la Semana Internacional de la Persona Sorda y en el Perú la comunidad sorda podrá celebrar esta nueva política pública. La gran pregunta es ¿por qué los ciudadanos tenemos que sufrir el retraso en la implementación de las medidas que necesitamos para ejercer nuestros derechos debido a la ausencia de la búsqueda concertada del bien común entre los políticos?

Al cierre de este artículo seguían los congresistas exponiendo sus razones a favor o en contra la censura al gabinete. El hecho es que la comunidad sorda no pudo seguir el debate del Pleno porque no hubo intérpretes de lengua de señas para la transmisión en vivo. El hecho es que pase lo que pase esta noche, será una vez más la población más vulnerable la que esperará por el ejercicio pleno de sus derechos.

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