Cliente que pasa desapercibido violenta a la mujer, por Verushka Villavicencio

531

Desde el 28 de julio del 2016 han pasado por la cartera del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables tres ministras, cada una con un énfasis diferente. Recordemos que este ministerio tiene a su cargo el Programa Nacional contra la Violencia Familiar y Sexual.

El mencionado programa atiende el efecto del problema, es decir la misma agresión que padece la mujer. El programa tiene una chat y una línea gratuita para que las mujeres puedan consultar sus casos. Es importante también reconocer la labor de los Centros de Emergencia Mujer (CEM) que de enero a junio de este año han atendido 70 casos de feminicidios a nivel nacional. Las regiones con mayores reportes son Lima Metropolitana, Cusco, Arequipa, La Libertad y Lima Provincia, según cifras del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. Pero este sistema es insuficiente si lo confrontamos contra la realidad.

Las acciones del Estado se enfocan en atender el caso cuando la agresión ya se produjo. Y es que el agresor percibe a la mujer como un objeto de su propiedad y no como un ser humano. El 40% de las muertes es por estrangulamiento y el 21% por acuchillamiento y el 10% por golpes diversos. El nivel de violencia demarca la ausencia del manejo de las emociones sobre todo la ira, según cifras del CEM. El 11 % de las víctimas son niñas, 86% adultas y 3% adultas mayores. ¿Acaso se enseña en los colegios el desarrollo de habilidades blandas y el control de emociones?

El tema de la violencia contra la mujer es multicausal y se presenta en todas sus etapas de vida. El Estado prioriza abordar los efectos de la violencia y no sus causas. Significa que tenemos que trabajar para la prevención, la formación y la protección a las víctimas, pero paralelamente se debe trabajar con los agresores. Alguna vez nos hemos preguntado si los agresores de mujeres visitan prostíbulos. ¿Acaso la explotación sexual de niños y niñas es una actividad que debemos tolerar? Tampoco hemos indagado sobre sus historias de infancia: ¿fueron víctimas de violencia sexual?, ¿vivieron en hogares donde los padres se humillaban constantemente?, ¿cuál es el perfil del agresor?

En el año 2004, la Oficina Regional de Save the Children Suecia, lanzó una campaña de comunicación denominada “No seas como este macho, sanciónalo”, cuyo spot de TV contaba la historia de un padre ejemplar quien llevaba a sus hijas al colegio y ayudaba a su esposa en las labores domésticas, pero a escondidas compraba sexo y lo ejercía con niñas menores de 14 años. Estas niñas tenían las mismas edades que sus hijas en la ficción del video. La imagen final era la de un padre que da el beso de buenas noches a sus pequeñas, y al voltear la cara, volvía un rostro torvo hacia la cámara, mostrando lo que escondía en su interior.

Este padre ejemplar era un “cliente de sexo con niñas menores de 14 años”. Gracias a la difusión gratuita del spot en los principales programas periodísticos de esa época, se logró la incorporación del delito contra “el cliente” que incorporó al Código Penal Peruano, el tipo penal de usuario-cliente (artículo 179- A) en la Ley N° 28251. Esta ley abrió la posibilidad de penalizar también la trata y gracias a ella hoy tenemos un Plan Nacional contra la Trata de Personas 2017-2021. No obstante, qué sucede con el cliente de sexo comercial con menores de 18 años, aquel que frecuenta los prostíbulos o bares, aquel que luego es protagonista de violaciones a otras mujeres de su entorno cercano. Un dato interesante de la investigación de la Oficina Regional de Save the Children Suecia fue la doble vida que llevaba este cliente así como el consumo de pornografía en diversos formatos (revistas, videos e internet). Este cliente está invisibilizado en el plan y mirando la realidad de violencia que nos desborda, creemos que esta doble vida se ha extendido entre los peruanos.

La valoración de la mujer como un objeto que brinda placer a cambio de dinero, es un indicador que marca el perfil de un hombre capaz de extender su poder sobre la mujer. El testimonio de Carlos Javier Hualpa Vacas, agresor de Eyvi Ágreda, quien murió víctima debido a las quemaduras que este hombre le produjo al esparcirle gasolina dentro de un bus es claro.  “Sentí que debía darle un escarmiento. Saqué la botella con gasolina que tenía en mi mochila. Me acerqué. Yo solo quería echarle en la cara pero el bus se movió y se esparció en todo su cuerpo”. Qué significa “dar un escarmiento”, implica corregir con severidad, negándole a la mujer la posibilidad de decir: NO. Exactamente lo mismo sucede con los hombres que compran sexo por dinero.

Los clientes niegan a la mujer, la posibilidad de decir NO. Niñas son iniciadas sexualmente por un adulto y luego se convierten en víctimas de la trata siendo alejadas de sus hogares sufriendo explotación sexual. Enfatizamos que la Convención de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes en el país protege a esta población menor de 18 años, pues no podemos cerrar los ojos ante la erotización forzada que han sufrido, siendo inducidas por algún adulto. Muchas veces son los mismos padres o madres los responsables de esta situación que lacera la dignidad humana y atenta contra los derechos humanos.

¿Acaso tener acceso carnal con menores de 18 años no es un acto violento? El plan contra la violencia hacia la mujer que prepara el equipo del presidente Vizcarra debería incluir medidas para abordar la explotación comercial de menores de 18 años y no solo la trata. De otro lado, trabajar con el hambre en todas sus etapas de vida no es solo una responsabilidad del Estado sino de las familias, comunidades y amigos. Tenemos que aprender a identificar los rasgos machistas que todos tenemos y que pueden desencadenar en violencia contra la mujer.

Es una tarea conjunta que evitaría casos lamentables como el del escritor peruano Reynaldo Naranjo, quien recibió el Premio Nacional de Poesía en 1965, y hoy es acusado por su hija e hijastra de violación cuando ellas eran niñas. Hablan, 40 años después. El cliente de sexo comercial ya no debe pasar desapercibido por el bien de nuestras hijas e hijos.

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.