¿Cómo se derrota a una mafia?, por Eduardo Herrera

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La imagen de eficiencia de una autoridad en el Perú está impresa en un chaleco. La autoridad (la persona que la ejerce) en la calle destruyendo, o intentando hacerlo, alguna mafia pre existente.

Acto seguido, como casi siempre ocurre, se producen las capturas y la foto de rigor. Excelente. Punto para la legalidad.

Pese a ello, el problema sigue latente…¿qué pasó? Hay que hacer más operativos. Y así seguimos eternamente. No obstante, la imagen popular de la autoridad queda como un buen intento de gestión.

Las mafias, la criminalidad organizada, o incluso la que no está tan organizada, se fundamenta en un sistema cuasi vivo. Cuando existe un golpe (o un operativo), la mafia se repliega -deja de actuar- para posteriormente volver re inventada en algunos casos y en otros más bien re potenciada. Da igual quien la encabece o personifique, la mafia siempre debe continuar.

¿Cómo arribamos a una solución? Simple. Vamos a la causa, al origen del problema que facilita la existencia de la mafia. Eso podría resultar más eficiente. El crimen nace por algún espacio libre que la legalidad deja. Alguna ausencia de control, algún problema estructural, etcétera.

Por ejemplo, si existe imperante delincuencia que atenta contra la seguridad ciudadana ¿no sería recomendable concentrarse en intervenir el gran mercado ilegal de armas que existe? O si existe una mafia que cobra cupos a los ambulantes sospecho que ello tiene que ver con varios fenómenos: informalidad (problema estructural), mala selección de personal (ojo eso no se soluciona con pedir antecedentes nada más) y muy posiblemente la necesidad de buscar aliados estratégicos (por ejemplo, los comerciantes formales). Digo entre otros puntos.

¿Es un análisis de escritorio? Sí, claro ahorita sí. El punto es que hay que validarlo en la realidad. Y para eso debemos de concentrarnos en el origen del problema. Luego de eso, abandonaremos este problema y concentrarnos en el siguiente. Seguramente, la autoridad tendrá una larga lista de pendientes.