Contrapeso de poderes, por Edwar Díaz*

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Nuestro Estado está dividido en tres poderes autónomos entre sí. Entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo existen reglas constitucionales de contrapeso que evitan que el Presidente de la República tenga un poder exorbitante propio de regímenes presidenciales absolutos o que el Congreso de la República sea el responsable político sobre el gobierno.

Las elecciones son la manera de conformar los Poderes y constituyen una de las máximas manifestaciones de la democracia, la cual se ejerce dentro de un Estado de Derecho, en el cual prima la libre participación e igualdad de condiciones. A partir de la elección de los representantes, gobernantes y legisladores se enfrascan en una serie de relaciones para equilibrar el ejercicio de poder y controlar su abuso.

Al Poder Ejecutivo le corresponde gobernar y al legislativo, normar y fiscalizar. Pero estas funciones, en la actualidad, no son excluyentes a cada Poder, tal es así que el gobierno puede legislar por delegación del Congreso o incluso por razones de urgencia, mientras que el parlamento ejerce algunas funciones administrativas como designar a determinados funcionarios que integran los organismos constitucionalmente autónomos.

El equilibrio de poderes tiene su manifestación real en instituciones jurídico políticas que, por un lado, ejerce el Congreso de la República, como la interpelación ministerial, la censura ministerial o de todo el gabinete, o la ya conocida confianza que debe otorgar al gabinete ministerial para que este último continúe en funciones. De otro lado, la Constitución Política ha premunido al Presidente de la República de facultades de control al parlamento, entre las que se encuentran la observación de las leyes, el cierre del Congreso si niega la confianza a dos gabinetes en el mismo gobierno y la facultad de solicitar una cuestión de confianza al parlamento para la implementación de una determinada política de gobierno.

Ahora bien, en el caso de los gobiernos locales, el contrapeso se refleja también en los órganos de gobierno municipal. La Ley ha dispuesto que las municipalidades estén conformadas por dos órganos máximos que son, primero el Concejo Municipal y, en segundo lugar, la Alcaldía. Existe una particularidad en los gobiernos locales: el Concejo, que es el órgano legislativo y fiscalizador al igual que el Congreso de la República, está también integrado por el alcalde.

A diferencia de las relaciones del gobierno y el parlamento que se dan en igualdad de condiciones, en el caso de las municipalidades la ley ha conferido determinados privilegios a los alcaldes para dotarles de gobernabilidad. Así, el Concejo Municipal no está representado en proporción a los votos obtenidos en las elecciones, sino que la organización política del alcalde siempre tendrá la mitad más uno de los regidores.

De igual manera, el alcalde preside el Concejo y es quien lo convoca y establece la agenda. Por su parte, el Concejo Municipal está integrado por los regidores, que son una especie de parlamentarios dentro de su jurisdicción, los cuales, en conjunto, tienen facultades para fiscalizar las labores de los funcionarios pudiendo incluso destituir al gerente municipal en caso de falta grave o acto doloso.

Finalmente, advertimos que, al tratarse los gobiernos locales de instituciones vecinales, a diferencia de los Poderes del Estado, se encuentran sujetos al control de los vecinos a través del derecho de estos de demandar la rendición de cuentas o revocar al Concejo Municipal.

*Regidor y Presidente de la Comisión de Asuntos Legales de la Municipalidad de Lima.

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