Cusco y sierra del centro sur sin gas natural, por Pedro Gamio Aita

0 112

Debemos avanzar hacia una transición energética cada vez más sostenible, la combinación eficiente entre energías renovables y gas natural. Hoy exportamos gas barato y más limpio e importamos petróleo y diésel más caros y contaminantes. La masificación del gas es un escudo que protege el bolsillo de las familias peruanas y permite a la economía ser competitiva y avanzar en un crecimiento con menores emisiones.

El Ministerio de Energía y Minas postergó una vez más, para el próximo año, la adjudicación de la distribución exclusiva de gas natural en siete regiones del país. Esto demora el avance de la masificación de un combustible más barato y menos contaminante. La postergación afecta los departamentos de Cusco, donde están los campos de producción de Camisea, Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Junín, Puno y Ucayali. La demora tiene que ver con la falta de claridad y definición de las reglas de juego, que arrastra dificultades y problemas no resueltos. Se corre el riesgo de repetir el problema latente en otras concesiones.

El descreme de las concesiones del norte y el sur del país, que demoraron en su implementación y hoy sus más rentables clientes ya son atendidos por comercializadores independientes. Los clientes que más consumen permiten los ingresos para financiar las redes domiciliarias. Esto se puede resolver. Hay que mejorar y corregir la regulación actual. Existe un mercado secundario de gas natural que puede aprovecharse, de paso se logra aliviar a las empresas eléctricas que pagan un gas que no usan y fortalecer a los actuales concesionarios de distribución. Esto a su vez no afectaría a los comercializadores independientes. Les daría una salida económica para contratar y recibir el gas del mismo concesionario de distribución exclusiva.

El gasoducto del sur es otra encrucijada, falta oferta suficiente de gas natural y demanda para su dimensión. Hoy es más económico extender el ducto de 20 pulgadas de Ica. La falta de planeamiento y decisiones perjudica al país.

Otro problema es la reducción de las nuevas conexiones a gas en el principal mercado de consumo, Lima, para el próximo quinquenio, cuando se llegó en el último año a un record de 160,000 conexiones. En un año se ha hecho lo logrado en 7 años. Paradójicamente se ha aprobado un plan quinquenal mutilado, que reduce a la mitad el objetivo anual. Esto se estaría resolviendo, según declaraciones del Viceministro, pero es importante que OSINERGMIN respalde un plan flexible y agresivo. El Bonogas, un subsidio para hogares humildes, sólo funciona en Lima, Callao e Ica. Acaso no hay familias pobres en otras ciudades del país con concesiones de distribución de gas natural.

De otro lado se debe uniformizar las unidades de medida en la pizarra o aviso de los grifos, se debe evitar confundir a los usuarios. En los precios que aparecen en los grifos, el GLP está en litros y el gas natural en metros cúbicos. Cuando lo transformas a metros cúbicos el GNV es más barato.

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.