El “electarado” y la corrupción, por Eduardo Herrera

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Hoy me tomé la dedicación de leer un artículo en donde se usaba esta expresión para identificar no sé a quién. Hablar de un genérico poco identificable me parece un poco inmaterial y desubicado, además de algo petulante en los términos agraviantes en los que va el término.

La idea del artículo se resume en la frase, hoy atemporal atribuida a George Orwell, que reza del modo siguiente: “un pueblo que elige corruptos, impostores, ladrones y traidores, no es víctima, es cómplice”. Algo así como la propuesta del karma en la realidad. Cosecharás lo que siembras.

Y claro, visto así, aquella otra frase también famosa de que “el pueblo es sabio” parece, ante los hechos, desdibujarse por completo.

¿O quizá quienes está equivocados son quienes piensan que tienen la razón? Es decir, quizá las personas que enrostran responsabilidad a otros tengan también responsabilidad por permitirlo.

El curso de los hechos podría llevarnos a concluir que estamos en un proceso de aprendizaje colectivo. Ensayo-error como le llaman en ámbitos científicos. Considero que, desde esa perspectiva, todos somos responsables; aquellos a quienes el escrito llama “electarado” y quienes permitimos que eso suceda. Por eso, y aunque suene contradictorio, la tolerancia necesita un poco de intolerancia -solo un poco- para que los intolerantes no se salgan con la suya.

Por si no quedó absolutamente en claro me gustaría a ir a un ejemplo que pretende graficar mejor la idea planteada: Pensemos que usted hipotéticamente tiene cinco soles en el bolsillo y tiene que llevar alimento a su familia. Le proponen hacer algo impropio a cambio de llevar comida a su hogar. Su familia hace días que no la ve ¿qué haría?

El ejemplo anterior no es del todo hipotético. Lo viven miles de peruanos a quienes llaman el “electarado”. No es sospechoso que, a cambio de una promesa electoral (esperanza) por ejemplo, puedan elegir a quién habla o comunica mejor a pesar de ser un pillo comprobado (o al menos altamente cuestionable). La secuencia puede trasladarse a otros ámbitos y situaciones como el chofer de combi que se pasa la luz roja porque debe hacer más ruta y conseguir pasajeros para tener más dinero. Ojo no es justificación, es comprensión para entender cuál es el problema y su dimensión.

Dicho esto ¿cómo quedan entonces quienes teniendo toda la información e instrucción se equivocan? Para empezar ¿cómo saber que los otros son los equivocados y no uno mismo? En fin. Parte del problema es empezar a entender que, cuando llueve, todos nos mojamos.

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