El espejo de la salud mental, por Verushka Villavicencio

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Desde los típicos dolores de espalda hasta la intolerancia frente a comentarios divergentes son peldaños de la escalera que visibilizan un probable estado de estrés laboral. Pero cuando el estrés da paso a conductas violentas contra otros o nosotros mismos, entonces estamos frente a la gran pandemia del mundo: la ausencia de salud mental.

Según la OMS, cada día cerca de 500 millones de personas sufren de depresión en el mundo, 800 millones se suicidan cada año, siendo la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años. Las pérdidas de productividad mundial debidas a la depresión y a otras formas de enfermedades mentales pueden ascender a más de US$ 1 trillón al año; pero además, el 75% de las enfermedades mentales se manifiestan a los 24 años. Significa que los jóvenes se encuentran frente a un inminente peligro y también frente a una inaplazable oportunidad para que los decisores de políticas públicas implementen medidas de promoción de la salud.

Basta con recorrer las calles de la ciudad para darnos cuenta que la ausencia de oportunidades para la promoción de la salud llevan a seres humanos valiosos a vivir en las calles confundiendo su dignidad con la miseria. Nunca olvidaré la mirada de Héctor, un joven migrante cuya mirada perdida se refugia en las calles y en la basura que recicla. Héctor, en edad productiva, es un claro ejemplo de la ausencia de oportunidades para jóvenes con una sensibilidad grande que sin adecuado reforzamiento pueden enajenarse, convirtiéndose en la peor versión de sí mismos. Rostro, manos, ojos perdidos o tal vez ubicados en un recuerdo del pasado que los arrastra a seguir pasos sin rumbo por las calles vacías de esperanza para ellos.

En este contexto nace CITIESRISE, con un enfoque que busca cambiar el rostro de la ciudad para tornarla amiga de la salud mental transformando vecindarios y comunidades como motores clave del cambio. Surge para darles esperanza a jóvenes como Héctor que en el mundo entero, esperan una respuesta que les devuelva una oportunidad para comenzar una nueva historia. Esta plataforma quiere impactar en la vida de 1.000 millones de jóvenes cambiando el curso de la depresión, la ansiedad, la adicción y el suicidio mediante la incorporación de la salud mental en todos los sectores como una estrategia que promueva conductas saludables.

Y en este contexto, ¿cuál es el rol de los gobiernos locales? Generar condiciones que aseguren la salud mental como espacios públicos saludables, incentivar estilos de crianza sanos en los padres y madres de familia, incentivar la creación de plataformas de salud, implementar políticas públicas que protejan los derechos humanos de las personas con discapacidad mental, entre otras.

Los grandes problemas requieren de grandes soluciones. Para el año 2030, el costo para la economía mundial respecto al problema de salud mental ascendería a 16 billones de dólares. En los países de ingresos bajos y medios, entre el 76 % y el 85 % de las personas con trastornos mentales no reciben tratamiento. En los países de ingresos altos, entre el 35 % y el 50 % de las personas con trastornos mentales se encuentran en la misma situación, según data del Foro Económico Mundial.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son una gran oportunidad para construir un mundo que encuentre una puerta abierta para el abordaje de la salud mental. Esta ruta podría ser uno de los caminos para construir ciudades inclusivas donde cada ciudadano vulnerable encuentre una oportunidad para salir de la oscuridad rumbo a la luz.