El papa emérito Benedicto XVI, por Federico Prieto

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El once de febrero de 2018 se cumplieron cinco años de la sorpresiva renuncia de Benedicto XVI, hoy papa emérito. Hace unos días envió desde su retiro en la Ciudad del Vaticano una carta al diario italiano Corriere della Sera, en la que afirma: “me conmueve que tantos lectores de su periódico deseen saber cómo transcurro este último periodo de mi vida”.

El próximo 16 de abril, Dios mediante, Benedicto XVI cumplirá 91 años. En referencia a su avanzada edad, el papa emérito afirma en la carta que junto al “lento declive de las fuerzas físicas, interiormente estoy peregrinando hacia Casa”. Confiesa que en estos cinco años de retiro ha considerado “una gracia estar rodeado en este último tramo del camino a veces un poco difícil, de un amor y una bondad que jamás habría imaginado”.

No es de extrañar que Benedicto XVI haya hecho estas declaraciones. Es un intelectual que ha llegado a tener un gran prestigio como teólogo y un papa que ha destacado por su capacidad de divulgar el magisterio católico con un dominio excelente del mensaje evangélico. Se ganó la simpatía popular por su sencillez, su humildad y su sinceridad en la predicación  de la Verdad sobre Jesucristo.

Ya en su declaración de renuncia declaró que se ponía a las órdenes del papa que lo sucediera y así fue en efecto. Uno de sus secretarios, el padre Alfred Xuereb, ha recordado que después de la elección del papa Francisco, Benedicto XVI le dijo por teléfono: “Santidad, desde este momento le prometo total obediencia y mi oración”.

Y en efecto, Benedicto XVI se ha mantenido en un discreto silencio para no interferir en las labores apostólicas de su inmediato sucesor. Ello no obsta para que, con la ayuda del cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller que fuera  prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe desde 2012 hasta 2017, esté publicando sus obras completas en varios idiomas, con un notable éxito editorial.

Puede decirse que este papa teólogo nos deja un doble legado: sus ocho años de pontificado romano y sus obras completas de renovación teológica. Por citar una curiosidad, hasta tiene una breve nota sobre el fútbol, muy simpática. Yo he leído el libro que lo hizo famoso: “Introducción al cristianismo”, hoy un clásico, que le abrió muchas puertas en el campo de las publicaciones teológicas y fue, por dar un dato concreto, la razón por la que el que sería su antecesor, el papa polaco, se interesó en conocerle y tratarle.

El mundo, pasada la inesperada noticia de la renuncia de Benedicto XVI, ha sabido reconocer el valor y el realismo del papa alemán, que supo dejar el pontificado cuando las fuerzas físicas le comenzaron a impedir cumplir con sus deberes. Un valiente testimonio de desapego del poder y de confianza en Dios y en la Iglesia.

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