El Perú como Patria, por Alfredo Gildemeister

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Acabamos de disfrutar de la participación del Perú en el Mundial Rusia 2018, luego de 36 años que el Perú no pisaba un mundial de futbol. Todos hemos gritado y vibrado hasta las lágrimas con los gritos de Arriba Perú, Contigo Perú, Como no te voy a querer, etc. Hemos podido apreciar a miles de miles de peruanos -algunos dicen que entre cincuenta mil y sesenta mil- marchar por las calles y avenidas de las ciudades rusas en donde el Perú jugó, gritando el nombre del Perú a todo pulmón, con las banderas peruanas ondeando en el cielo ruso, las cornetas, bombos y banderolas con la blanquirroja por doquier. Los estadios abarrotados de la blanquirroja. ¡Si parecía el Estadio Nacional de Lima! ¡Definitivamente Rusia era peruana! Sin embargo, eliminado el Perú, el patriotismo se fue apagando hasta volverse solo un leve murmullo y ahora solo es silencio. ¿Dónde quedó el patriotismo, la blanquirroja, los bombos, las cornetas, las camisetas, etc.? ¿Guardados hasta la próxima eliminatoria? ¿Se acabó el patriotismo, el amor por la patria? ¿Acaso nuestro patriotismo dura lo que dura una eliminatoria o un partido de futbol y eso, dependiendo de si ganamos, clasificamos o no? El Perú como patria ¿Está limitado al futbol, al vóley o a alguna otra actividad, al ceviche, al pisco, al caballo de paso y punto? Pues vamos al futbol. Hemos sido testigos de lo bien que ha jugado el equipo de Croacia este mundial. Un pueblo que viene de sufrir una guerra salvaje y espantosa en los Balcanes no hace mucho. Unos jugadores hijos o partícipes de esa guerra, que han sufrido hambre, dolores, muertes de sus seres queridos, destrucción de sus hogares y ciudades, etc. incluyendo al mismo entrenador, excombatiente de dicha guerra. Hemos visto a su presidente, la Sra. Kolinda Grabar-Kitarovic, una mujer sencilla, pero culta, toda una estadista, asistir al mundial en un vuelo comercial (pues vendió el avión presidencial), en clase turista, con pasaje pagado de su bolsillo, estar al lado de su equipo haciéndole barras y vivas, siempre con una sonrisa, tanto en los triunfos como en la derrota final, con el polo de su selección, orgullosa de su país, incluso delante del mismo presidente Putin. Toda esa selección croata ha sacado a su patria adelante y lo sigue haciendo pese al dolor, al sufrimiento, a la guerra y a la pobreza.

Hoy el Perú vive una gravísima situación. Terminado el Mundial, volvemos a nuestra triste realidad. Una realidad que no se soluciona con bombos, cornetas y gritos de arriba Perú. Una realidad en donde los peruanos se acuchillan entre sí, finamente con estilete o simplemente a machetazos. Una realidad en donde impera la corrupción en todos los niveles sociales y políticos, en los poderes del Estado, especialmente en el Poder Judicial, la Fiscalía, el Consejo Nacional de la Magistratura, etc. Una realidad en donde el corrupto manda, se impone, hace lo que le da la gana ante la cobardía o complicidad de muchos; una realidad en donde pareciera que no hay solución o salida alguna. Para colmo, se nos vienen las fiestas patrias, el día de la patria ¿De qué patria estamos hablando? ¿De verdad le importa al peruano común la patria, ama de verdad a su patria en todo momento o solo cuando su selección juega al futbol? ¿Ama a su patria en las buenas y en las malas o ante el primer problema o atisbo de que algo o alguien puede alterar su “statu quo” de vida, opta por irse corriendo a Miami o a buscar otros horizontes mejores?

Pero ¿Será verdad acaso que no hay solución o salida alguna a esta lacra que afecta a nuestra patria? ¿Será verdad que la única “solución” es patear el tablero, disolver el Congreso, nuevas elecciones, nueva Constitución, etc. como si ello fuera a hacer desaparecer por arte de magia al corrupto? No señores. Por supuesto que hay salida. Que más quisieran algunos que no aman al Perú, que no haya salida, que no haya esperanza, para que surja el caos y sugerir e imponer sus “salidas” totalitarias al mejor estilo de Ortega, Maduro o Castro, esto es, una “solución” en donde el Estado de Derecho y la democracia brillen por su ausencia o bajo una vulgar apariencia como en Venezuela, Cuba o Nicaragua.

Lo primero que debemos hacer es estar muy unidos como peruanos en la lucha contra la corrupción. Que mas quieren los corruptos, caviares y proterrucos que dividir a los peruanos, polarizarnos y convencernos de que hay que patear el tablero pues no hay solución a esta crisis. Que el Perú es así y seguirá así para siempre, que debemos aceptarlo y punto. No pisemos el palito, no caigamos en el error del presidente Vizcarra cuando declaró: “No quitemos una mala autoridad para que entre otra igual o peor”. ¡Vaya disparate! Ello significaría que ¿debemos mantener al corrupto, acostumbrarnos a vivir en corrupción, esto es, en una “corrupción mínimamente aceptable” pues puede haber otra peor? Jamás. Lo segundo que debe hacerse es limpiar las instituciones y Poderes del Estado sacando valientemente a los funcionarios corruptos y cuestionados, para luego contratar a personas honestas, con un pasado limpio y buenos profesionales que las hay muchas en el Perú. Para ello se requiere valentía, coraje y decisión. Lo que finamente se denomina “voluntad política”. Si ello no existe, definitivamente seguiremos como estamos. Alguien preguntará: ¿El corrupto podría eliminar al corrupto? Obvio que no, pues primero hay que eliminar al corrupto. La cosa no es fácil. Pero en todo caso, basta de hipocresías. Si amamos al Perú como nuestra patria, debemos luchar día a día contra esta lacra de la corrupción. Los Poderes del Estado deben unirse y de manera coordinada comenzar ya esta labor de purificación y limpieza de las instituciones del Estado. Recuerden que esta es una crisis de personas, no de instituciones. De allí que el cambio tiene que ser de personas, no de leyes ni de comisiones ni bastan buenos deseos e intenciones. El amor a la patria es permanente, y no lo que dura un partido de futbol o unas eliminatorias. Se debe actuar con decisión, sin miedos y de manera resuelta. De lo contrario, seguiremos en las mismas o peor. Y que mas quieren los enemigos de la patria que ver a nuestro país sumido en el caos. No lo permitamos. Hagamos patria cada día, cada minuto, cada instante cumpliendo cada uno con su deber. ¡Felices Fiestas Patrias!

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