¿Es rentable ser ético?, Eduardo Herrera Velarde

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Desde luego, quien escribe estas líneas, no es la imagen de la ética vívida. He sostenido en varias oportunidades que, tal vez, nadie puede irrogarse esa condición, salvo algunos iluminados. Yo estoy demasiado lejos de serlo. No obstante, créanme, hago mi mejor esfuerzo.

Más allá de la forma de vida que cada quien escoja para sí, uno de los grandes incentivos que comúnmente aprecia las personas, es la recompensa económica de cumplir las normas; reduciendo a eso la ética claro está. Es decir, en términos simples ¿resulta a cuenta (rentable) ser ético?

Nuevamente, no pretendo sostener en modo alguno que la acción de solamente cumplir normas (legales) otorgue la condición deseada; es mucho más que eso. En mi concepto y parafraseando a Savater puedo entender que la ética equivale a no hacerle daño a nadie. Así, se abarcan una serie de conductas que desde luego incluyen el cumplimiento de normas (escritas y no escritas).

Basta mirar al alrededor para apreciar que, claramente, no hay tal incentivo. Basta con ver la televisión, mirar las encuestas, la dinámica de la política, el mundo de los negocios, el tránsito y, tristemente hoy, los escándalos que como reza el aquel famoso, diera le impresión que, todos, “vivimos revolcaos en un merengue…”.

Y encima, para colmo, por si no fuera poco, hablar de ética o situarte en el lado correcto de las cosas, te lleva a ser identificado como una persona “naif” o “monse”. “Es que esto no lo va a cambiar nadie hermanito”.

Podemos concluir que el entorno no favorece y ahí está el reto. Para que la regla de ser ético (no lo olvidemos es la regla) adquiera validez, es importante restituir el orden de las cosas. El transgresor, -y resalto, actualmente todos los somos de alguna manera y en algún momento- debe ser convertirse en una excepción, deshonrosa, triste y estigmatizada. Entendiendo esa posición, lograremos que, luego, eso se convierta en una etiqueta social que, por consecuencia, genere rentabilidad.

Basta solo con verlo. Empresas éticas, abogados éticos, televisión ética, políticos éticos, jueces y fiscales éticos, conductores éticos, etcétera. No hay que ser un sonso, ingenuo o “monse”. Técnicamente lo que no se comportan de esa manera lo son. En términos económicos, y para darle secuencia al título, se trata de una inversión a largo plazo. Doy fe.

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.

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