Gas y renovables: La transición energética, por Pedro Gamio Aita

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Hace poco estuve en el Congreso de la República, expresando la convicción de que podemos avanzar más y mejor con la diversificación de la matriz energética. Se trata de un tema de salud pública y economía familiar. Cabe resaltar que el estudio de la OMS del 2018, señala que Lima es la segunda ciudad más contaminada de América Latina. Las evaluaciones sobre las principales causas de muerte en el Perú, realizadas por el MINSA ratifican que las enfermedades y muertes más frecuentes vinculadas a la contaminación del aire son las infecciones respiratorias, la enfermedad pulmonar obstructiva, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Las infecciones respiratorias siguen representando la primera causa de muerte en el Perú.

Después de 14 años de explotación del gas natural, 15% de penetración no es un motivo de orgullo, Colombia llega al 65%, Bolivia 41%. El gas natural es un escudo de defensa de la economía de las familias peruanas. Por ejemplo en el transporte, el electro movilidad se estima que dentro del país puede llegar al 10% del parque automotor el 2030. Qué hacemos con el 90% restante, diésel o gas natural. Usemos el combustible más económico y más limpio.

También podemos y debemos avanzar con las energías renovables no convencionales, como el sol y el viento, en el sector eléctrico, hoy usamos menos del 5%. El 2022 necesitaremos más electricidad a precios competitivos. No hay que demorar las decisiones. La Transición energética del país significa ir hacia un crecimiento con menor contaminación. Actuar oportunamente, es mostrar que el país trabaja un mínimo planeamiento estratégico. Se trata de fortalecer la economía, reducir la pobreza, mejorar el transporte, el acceso a la energía y la calidad del servicio público en electricidad en todo el país. Necesitamos una gestión más eficiente y sostenible de las diversas fuentes de energía.

La reducción de costos y la menor contaminación son parte de la estrategia de mitigación y adaptación frente al cambio climático, posibilitan avanzar en la diversificación de la matriz energética con metas precisas en el corto, mediano y largo plazo. Se trata de mejorar la productividad, con instrumentos de gestión ambiental que se articulen con la promoción del desarrollo humano y los emprendimientos. El desarrollo de una economía baja en carbono, fomentando el uso de energías limpias en la nueva oferta eléctrica, en el transporte, los hogares y la industria. Debemos y podemos lograr un sistema de transporte más eficiente, seguro y menos contaminante.

No tiene sentido que el principal combustible de consumo en el transporte nacional sea el diésel, en un país que se ufana de tener gas natural y energías renovables. Esto es contradictorio, insostenible e ineficiente. El transporte debe aprovechar el gas natural, donde tenemos 34 años de reservas. Del total del gas natural que explotamos, prácticamente el 50% del gas transportado va a exportación y el resto se consume internamente, siendo el 34% para generación eléctrica. Hagamos nuestro trabajo, en beneficio de los ciudadanos. Se debe reflejar los costos ambientales en el precio de los Combustibles.