Generoso género, por Rollin Thorne Velarde

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La naturaleza humana es compleja pero generosa. No podemos voltear la cara y asumir como una regla divina que las características físicas de la persona nos definen genéticamente. Si te contaron de chico que los genes son unos “angelitos” que nos acompañan cuando nacemos, me parece muy bien y muy lindo, pero lo cierto es que son mucho más que eso.  De acuerdo al Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 son “elementos de un cromosoma que determinan la aparición y manifestación de un carácter hereditario determinado”. Es decir, nuestro carácter esta determinado por los “genes” no por la manifestación física de nuestro sexo. Así de claro y lógico además. ¿Y qué es el carácter? Nuevamente vayamos al diccionario: “Se conoce como carácter a un conjunto de cualidades psíquicas y afectivas que condicionan la conducta de cada individuo. La palabra carácter es de origen griego “kharakter” a través del latín “character” que significa “el que graba”.

Si bien los genes no definen al cien por ciento el carácter de una persona, definitivamente participan fuertemente.  Otros factores como el entorno social y la cultura a la que pertenece cada ser humano también influyen mucho y no dejan de ser extremadamente importantes.

¿Entonces de qué estamos hablando? Hoy hablamos de “ideología de género” (palabra derivada de “gen”) y muchos nos rasgamos las vestiduras asumiendo que hablamos de dejar indefinido el “sexo”. Entendamos que a diferencia del sexo, el  “género” no podría estar totalmente definido cuando nacemos porque necesitamos observar y sentir la manifestación genética en el tiempo y su enriquecimiento  al enfrentarse a los distintos entornos y culturas.  Es como la música, primero hay que escucharla para saber de que género es.

Vayamos otra vez al diccionario: Género es “Conjunto de seres o cosas con caracteres comunes”. Es decir, debemos esperar a conocer el carácter de las personas antes de poder agruparlas con sus comunes en un determinado genero.  Si es que queremos hacerlo. Podríamos simplemente olvidarnos del tema y vivir unidos y felices. Díganme entonces si eso no es extremadamente “genuino”, “generoso” y “gentil”  de parte de la naturaleza.

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