Imagen y Realidad de la Iglesia, por Federico Prieto Celi

170

La duda sobre si es mejor callar y dejar que pase la turbulencia o hablar a costa de abundar en el escándalo para intentar poner la realidad en su lugar estará siempre entre quienes tienen el deber de difundir la verdad y rechazar la mentira.

En la segunda mitad del siglo XX, cuando la opinión pública se convertía en la bolsa de valores de la información del pueblo, donde la verdad y la mentira se cotizan al alza o a la baja, surgió una canallada histórica.

Fue el invento de una obra de teatro, El Vicario, que duraba horas y que carecía de todo valor histórico. Era una farsa contra Pío XII. LA KGB había encargado al servicio secreto búlgaro que la prepare y difunda. Mientras escribo se prepara una película sobre ese argumento mentiroso.

Cuando murió Juan Pablo I, después de 33 días e pontificado, se corrió el rumor de que lo habían asesinado. Era mentira, pero construía una sospecha sobre los entretelones de la Santa Sede. Se desmintió de inmediato, pero algo quedó de esa mentira, porque tenía visos de credibilidad aunque fuera too falso.

La renuncia de Benedicto XVI tenía una razón que el mismo papa alemán dijo en su discurso en latín: no tenía las fuerzas necesarias para todo el trabajo que debe desarrollar un obispo de Roma. El médico le había dicho que no debía viajar a Brasil, donde tendría lugar la Jornada Mundial de la Juventud. Faltó tiempo para que hicieran mil conjeturas sobre una simple realidad: el profesor Ratzinger estaba hecho para el estudio y la enseñanza, cosa que había hecho durante su pontificado. Hasta donde pudo. Hubo quienes querían que las razones fueran otras y las lanzaron al aire. Mentiras.

Hugo Neira dedica un comentario concienzudo sobre un libro promocionado en ocho idiomas sobre el personal de la Santa Sede. Buen comentario si fuera verdad el mensaje del libro, pero es mentira. En Europa todos saben que es un libro de ficción, todo inventado, para echar barro sobre quienes trabajan en la Curia Romana. El autor de ese libro es un homosexual que busca el mal común para el Clero y sabe que siempre habrá quienes le crean. Pero es mentiroso, miente. Lo que dice no es verdad.

En la cadena de librerías de San Pablo tienen muchas biografías de santos de todos los tiempos y lugares. Esa es la mejor imagen de la Iglesia, y sería muy bueno que más personas lo supieran.

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.