Las cuentas claras, el chocolate espeso, por Carlos Rosas

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Los dos últimos días Luis Favre desde Francia estuvo respondiendo ante la Fiscalía peruana sobre la investigación que se le continúa a Susana Villarán por cómo solventó su campaña contra la revocatoria. Según El Comercio, el publicista admitió lo que Garreta, jefe de la compañía de comunicaciones para la que trabajó Favre, ya había dicho: que recibió tres millones de dólares por parte de la empresa Odebrecht. Acá no termina la historia, porque falta aún corroborar lo más importante: si nuestra ex alcaldesa recibió parte de este dinero que aún debe determinarse si fue entregado o no como lo indican los señores, y si su gestión en la Municipalidad de Lima benefició a estas constructoras con contratos lesivos para la ciudad de Lima.

Creo que lo primero es muy fácil responderlo: Susana trabaja en Villa El Salvador desde hace casi un año y vive en Lurín, domicilio que le fue allanado. No tiene casa propia, tampoco auto personal, y menos un buffet de abogados como otros políticos. Usa transporte público y hasta hoy jamás ha dejado de asistir a una citación (incluida la del Congreso). Dejemos que los hechos hablen por sí solos y si tuviera su fortuna en paraísos fiscales cómo los más escépticos especulan, que se investigue, se le pruebe su delito y pague por ello. Sobre lo segundo, ya lo ha explicado bastante bien en su momento haciendo hincapié en el contrato más cuestionado: Vía Parque Rímac. Este megaproyecto sumaba diez años más a la concesión de treinta años que dejó Castañeda, ya que incluía el proyecto “Río Verde” con un fideicomiso autónomo, la expropiación de las viviendas que se encontraban en el camino incluida la comunidad shipiba coniba, y obras viales. No fue poco, pero hoy esa renegociación ha sido tirada por la borda y para muestra un botón: el presupuesto de “Río Verde” fue destinado para el bypass 28 de julio, una obra sin planificación.

Ayer  culminó el periodo de impedimento de salida del país que se le dictó a Susana hace ocho meses, pero también se le renovó. Ahora le han dado ocho meses más bajo el sustento de que la investigación sigue y su proceso ya está formalizado en el Ministerio Público. Hablemos claro, si este dinero del que tanto se comenta finalmente sí pasó entre las constructoras y Favre, ¿cuál es la responsabilidad de Susana? Si ella tenía conocimiento de lo anterior o no. Ella hace más de medio año pidió el levantamiento del secreto de sus comunicaciones, así como su secreto bancario. El nada debe nada teme, dice un viejo refrán.

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