Lo que está mal en el Congreso son las personas, por Federico Prieto

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Se cuenta que Víctor Raúl Haya de la Torre llamó al parlamento el primer poder del Estado. En las democracias modernas, la importancia del parlamento ha sido fundamental para asentar la estabilidad de los gobiernos, ya sean presidencialistas o, valga la redundancia, parlamentarios.

La apatía política de los peruanos mueve a buscar en nuevas formas para elevar la calidad de nuestro parlamento unicameral. Una solución sería volver a la bicameralidad, como hemos tenido la mayor parte de nuestra república, pero con algunas condiciones que permitan que el remedio sea peor que la enfermedad.

  1. Que el número de parlamentarios sea el mismo, como sugiere unos de los proyectos presentados en la mesa de partes del Congreso: cien diputados y treinta senadores.
  2. Que el gasto anual del parlamento sea en el peor caso igual al que despilfarra actualmente. En realidad la oportunidad sería adecuada para bajar el costo anual del Congreso, que no justifica sus gastos. El dinero fiscal se necesita para curar enfermos.
  3. Que los partidos seleccionen a sus candidatos entre sus afiliados, al menos con cinco años de militancia activa, con una trayectoria académica y profesional que justifique su posible llegada al Congreso.
  4. Que el pago a los parlamentarios no sea suculento, ni tenga añadidos por diversos motivos, porque la codicia de los sinvergüenzas hace que hagan todo tipo de trampas para acceder a un curul. El Congreso no es un negocio.
  5. Que su trayectoria ética esté libre de dudas. El candidato debe tener un perfil moral elevado, un desinterés claro y una vocación de servicio público probada en otros cargos anteriores.
  6. Que su ideología concuerde con el sentido común, la sindéresis y el bien común, el programa del partido que representa, el conocimiento del territorio donde postula, entre otros valores que cada partido deberá señalar.
  7. La democracia es cara. La burocracia está instalada en el Congreso. Los privilegios tradicionales no tienen razón de ser ahora. La dedicación a tiempo completo es una finta. El que necesite asesores, choferes y seguridad no sirve, que no se presente.

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