Love is Love, así no te guste, por Diethell Columbus

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La tan mentada Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) acaba de señalar que “es necesario que los Estados garanticen el acceso a todas las figuras ya existentes en los ordenamientos jurídicos internos, incluyendo el derecho al matrimonio, para asegurar la protección de todos los derechos de las familias conformadas por parejas del mismo sexo, sin discriminación con respecto a las que están constituidas por parejas heterosexuales.”.

Este pronunciamiento de la CorteIDH abrirá nuevamente el debate sobre la regulación del matrimonio igualitario en nuestro país. Eso es bueno para nuestros compatriotas de la comunidad LGTBI pero, quizá, no tanto para este debilitado gobierno que en algún momento se mostró abierto a discutir sobre el asunto (Recuerdo un tuit con “Love is Love” y luego recularon con el tema).

Dada la coyuntura no creo que una administración que vive prisionera de las decisiones políticas que adoptó recientemente, quiera exponerse a ser golpeada en el debate público que se reabrirá sobre este controvertido tema. Lo más probable es que lo eludan y señalen que al ser un tema legislativo será responsabilidad del Parlamento el pronunciarse sobre el particular.

Y en el hipotético, poco probable, que se pronuncien a favor de apoyar la regulación del matrimonio igualitario, estarían reconociendo que los fallos de la CorteIDH tienen un efecto vinculante para los países que se encuentran bajo su jurisdicción contenciosa y ello generaría una situación más que complicada respecto de su posición política con el polémico indulto del ex presidente Fujimori.

En lo personal me alegra que se haya emitido un pronunciamiento de esta naturaleza, pues no entiendo cuál sería el problema para que dos personas del mismo sexo que deciden compartir el resto de sus vidas juntas y formar un hogar, no puedan ser reconocidos ante la ley como lo que de facto son: una familia.

Dicho sea de paso, en ninguna parte de nuestra Constitución se indica que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer, por el contrario, el artículo 4° de nuestra norma fundamental señala que: “La forma del matrimonio y las causas de separación y de disolución son reguladas por la ley.”. En ese sentido, una ley que modifique el Código Civil sería suficiente para redefinir el concepto de matrimonio civil y sus alcances, con lo cual reivindicaríamos el derecho a un trato igualitario de cualquier persona bajo cualquier circunstancia.

Finalmente, te dejo algunas preguntas: ¿En qué te podría afectar si dos personas del mismo sexo formalizan su relación ante la ley?, ¿Si dos personas se aman y quieren formar un hogar, por qué impedirlo?, ¿Acaso una pareja del mismo sexo que deciden compartir sus vidas no merecen tener los mismos derechos que una pareja heterosexual?.

P.D. Esperemos que el debate sobre el tema sea alturado y técnico. El insulto no contribuye. El exigir salirnos de la competencia de CorteIDH sin mayor sustento, podría entenderse como un reconocimiento de la carencia de argumentos para defender técnicamente una posición. El debate está abierto y debemos ser tolerantes con las opiniones de todos. Seamos demócratas.

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.

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