Mentirosos, por Eduardo Herrera Velarde

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Se ha vacado a un Presidente por, presuntamente, mentir. Se exige la renuncia del Fiscal de la Nación por el mismo motivo (en términos generales).

Quien no haya mentido, está libre de señalamiento. Entonces podrá juzgar abierta e inmisericordemente.

Esto no implica una licencia para que nuestros funcionarios públicos y, en general, todos los personajes expuestos, queden exentos y se haga una licencia para la mentira. Tampoco para ti y o para mí, comunes mortales.

La acción de mentir está relacionada a un hecho que, entendemos generalmente como verdadero y plenamente verificable. Por ejemplo, si ayer almorcé con Juan, sostener lo contrario sería mentir. Una opinión no es una mentira, puede ser errada, no mentira. Eso sí, una opinión puede estar fundada en una mentira, por ejemplo, si yo digo que Pedro es corrupto no teniendo ninguna prueba de ello o siendo claramente falso.

La mentira también puede materializarse por omisión. Es decir, cuando dejo de decir la verdad, cuando oculto una información; salvo que, probadamente, pueda sostener que me la olvidé y esto sea razonable.

¿Una mentira es punible? No penalmente en todos los casos (difamación, por ejemplo), sí éticamente. Cunde ante ello la tristemente célebre frase “es pecado, pero no delito” con la cual muchos impenitentes de aferran al status.

Mentir una vez no es grave, convertirse en un mentiroso habitual lo es porque, básicamente, perdemos credibilidad. La pregunta del millón es ¿qué límite marca el criterio entre una falta y una habitualidad? No tengo una respuesta objetiva para ello. Tampoco tengo una receta para fijar un comportamiento ético aceptable (no tengo autoridad, además). Lo que sí me queda absolutamente claro que es necesario, urgente, despertar a la conciencia ética (capacidad de autocrítica) que nos permita definir, a cada uno de nosotros, qué está bien y qué no, ya que, si nos lo dice un tercero, nos puede estar mintiendo.

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.

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