Mercado persa, por Francisco Diez-Canseco Távara

0 77

Por definición, un mercado persa es aquel donde cualquier cosa se puede negociar al vaivén de la oferta y la demanda. Tal y como hoy ocurre con la política en el Perú donde, hace pocos meses, el indulto de Alberto Fujimori fue objeto de un tráfico visible, escandaloso y, hay que decirlo, corrupto.

Con la pérdida de la mayoría parlamentaria por parte de Fuerza Popular, ese mercado persa que es el Congreso de la República va a intensificar sin duda sus actividades, según puede apreciarse, en la constitución de las comisiones hasta ahora controladas y acaparadas por los fujimoristas.

La  división y caída de Fuerza Popular ha puesto también en evidencia los riesgos que corre el país cuando está en manos de maquinarias electorales populistas carentes de ideario y de principios y que reclutan personas al calor crematístico de los procesos electorales que al final no tienen ninguna lealtad con el vehículo que las encaramó en el poder.

De ahí que hoy existen diez “bancadas parlamentarias” constituidas por congresistas que fueron elegidos fundamentalmente con voto fujimorista o de PPK (otra maquinaria electoral de corto alcance y largas uñas), lo cual nos hace recordar como en el 2000 a la caída del Chino, si se condenaba el transfuguismo hoy convalidado por el propio Tribunal Constitucional.

La pérdida de valores en nuestra sociedad ha sido generada en gran parte por la inmoralidad visible e impune de quienes, durante la Era de la Corrupción –desde 1985 hasta nuestros días–, dieron tan pésimo ejemplo que muchos aún piensan que no importa que una autoridad robe con tal de que haga obra.

Por eso es indispensable que la oportunidad excepcional que se ha presentado con el caso Lava Jato se aproveche a fondo para desnudar a los delincuentes de la subclase política que gobierna al Perú hace cuatro décadas y que siguen usando todos sus poderosos resortes para librarse del peso de la justicia y seguir gozando de las sucias gollerías a las que están acostumbrados.

Es de lamentar que Lava Jato haya provocado una suerte de lucha fraccional entre todas las partes interesadas, ninguna de las cuales está exenta de culpa en un escenario en el que el proyecto de acuerdo con Odebrecht es totalmente abusivo, inaceptable y violatorio de la Ley 30737 con la cual, con gran desparpajo, pretenden ampararlo.

Seamos claros: sí se requiere el acuerdo pero no ese acuerdo pésimamente mal negociado por el equipo de fiscales a cargo del caso, sin ánimo de pensar que puede haber otros temas bajo la mesa (dentro de este mercado persa).

Dejemos también en claro que los coimeados por Odebrecht no quieren acuerdo alguno.

(*) Presidente de Perú Nación

Presidente del Consejo por la Paz

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.