Micaela Bastidas, la mujer que le dio de comer a la Independencia, por Adrian Bazo

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Micaela Bastidas Puyucawa fue una mujer valiente de quien se sabe tan poco que aún hasta ahora no hay una fecha ni lugar de nacimiento concreto. En estos textos sobre mujeres peruanas de gran importancia para la construcción de la República veremos que hay un patrón, el de no tomar en cuenta su rol y su importancia, el de dejar su recuerdo morir olvidado en un imaginario nacional tan pobre que se olvidó de sus heroínas. Un imaginario que hoy en día y noche, más que identidad, crea impunidad. Como dije, de Micaela sabemos poco, pero podemos intuir mucho. Fue esposa de Tupac Amaru II y principal consejera con miras hacía el acto rebelión de llevaron a cabo en Tinta. No quiero entrar a explicar dónde nació, o cuándo, igual no hay fecha certera, no quiero tampoco repetir lo que la historia ya ha hecho, decir cuántos hijos tuvo o a los cuantos años se casó.

Lo que me importa contar en este pequeño texto es que, Micaela fue una gran luchadora. Claro que esa lucha por la independización tuvo una serie de motivaciones económicas detrás, la gran batalla no se libró tanto por la lucha social, sino más por la independencia económica. Pero ello no tiene por qué desmerecer esta rebelión. ¿No es acaso la independencia económica una causa social justa por la cual luchar? Pero regresando al tema central, Micaela estuvo en las líneas de batalla, intervino directamente en la captura del corregidor de Tinta, el general Antonio de Arriaga. Y esta batalla quedo grabada en escritos de soldados españoles, uno de los cuales dice lo siguiente:

“Nuestras tropas acreditaron el mayor tesón, y los enemigos hicieron acciones de mayor valor, porque hubo indio que, atravesado con una lanza, se la sacó del pecho y siguió con ella a su contrario, 5 o 6 pasos hasta que cayó muerto; y otro a quien un fogonazo sacó el ojo, que siguió con tanto empeño al fusilero que lo había herido, que, si otro soldado no lo remataba, hubiera dado fin a la vida de su primer victimario”

La importancia ese texto recae, para mí, en la conclusión a la cual se llegó en la conversación que sostuvo el personaje de Michael Corleone, en el Padrino II, cuándo visita Cuba:

-«Hoy vi algo interesante suceder. Un rebelde estaba siendo arrestado por la policía militar, y prefirió explotar una granada que tenida escondida y matar con él al Capitán de ese comando, que ser llevado vivo”

Los mafiosos murmuraron que los rebeldes estaban locos.

A lo cual Corleone respondió: Tal vez, pero a los soldados se les paga por pelear, a los rebeldes no.

– Qué te dice eso, le preguntaron los demás mafiosos

– Que podrían ganar, respondió Corleone

(La traducción fue hecho por mí)

Entonces, a lo que quiero llegar es que, así como en el caso de esta película, la cual retrato un momento histórico en Cuba, la lucha de Tupac Amaru II y Micaela Bastidas no fue en vano. Especialmente la muerte de Micaela, quien fue torturada en la plaza de armas de Cuzco, a la vista de su esposo, uno de sus hijos, sus familiares y el pueblo presente. Murió siendo arrastrada por una soga amarrada al cuello, atada de pies y manos, ahorcada y descuartizada. Intentaron cortarle la lengua mientras estaba viva, pero no pudieron. Su muerte fue sinónimo de su lucha, causó un impacto que tuvo repercusiones desde ahí en adelante. Su muerte tan atroz como su imagen era tan grande, como su lucha era tan feroz.

Y no, no fue en vano, no solo porque 40 años después, aproximadamente, se consiguió la independencia, sino porque se consiguieron cambios en el sistema político administrativo del virreinato, cambiándose en la supresión de los corregidores e instaurándose el régimen de las intendencias. Además, se creó la Audiencia del Cusco, donde se ventilaban casos de abusos en contra de los indígenas.

En esta historia algo que debe de quedar claro es lo siguiente: para poder entender la historia no solo de sujetos famosos, sino de todas las personas es necesario saber que, si no se analiza la importancia de las figuras femeninas que forjaron a estas personas, poco o nada se sabrá, en verdad, sobre quien se investiga. Que metáfora más grande para entender la importancia de la mujer en la vida, que la necesidad de su pecho al nacer.

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