¡Leer es para caviares y terrucos! [OPINIÓN]

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Si eres conservador y/o fujimorista, lo más probable es que incluidos en tu larga lista de enemigos estén los medios de comunicación y las encuestas; especialmente cuando estos no confirman las ideas que tú asumes como verdades absolutas.

Con esto en mente, es normal que te resulte atractivo aprovechar cualquier oportunidad que se te aparezca para golpear a alguno de tus viles adversarios. En el caso de la prensa, tu modus operandi suele ir por el lado de llamarlos “mermeleros” o apoyar la prohibición de publicidad estatal en medios privados. En el caso de las encuestas, en cambio, la cosa tiendes a llevarla por el lado de asegurar que los resultados han sido realizados en contubernio con el gobierno para desprestigiar a tus amigos naranjas.

Todo bien con todo esto, amigo conservador, sin embargo, lo mínimo que se te puede pedir es que a la hora de formular tus proclamas te preocupes porque estas, aunque sea, tengan un mínimo grado de verosimilitud. Indudablemente esto implica que te esfuerces un poco. Significa que no te sumes a cualquier ola de “apanado” twittero a tus adversarios sin antes cerciorarte de que lo que motiva la acción está amparado en la realidad y no en una pieza de “fake news”. Entraña, sobre todo, que te preocupes por informarte.

Un caso de estudio ejemplar es el que protagonizaste en los últimos días. Con la publicación del nuevo Latinobarómetro viste que tus amigotes salieron a criticar una supuesta incongruencia entre la aprobación al gobierno y al presidente constatada en el informe y la que reportaba la encuestadora Ipsos en el Perú ¿Qué hiciste? Obviamente te sumaste a los gritos de tus colegas y depositaste tu ira e indignación en las redes sociales “¿cómo pueden engañarnos así?”, pensaste.

Pero hiciste un papelón, compadre. Y es que no te preocupaste por leer el informe que estabas comentando. Si lo hubieras hecho habrías entendido que la información del Latinobarómetro fue recopilada entre junio y julio y que por ello era un despropósito pretender que fuera similar a la publicada en octubre. Además, si hubieras siquiera abierto el documento, te darías cuenta de que hay una diferencia importante entre aprobación al gobierno y aprobación al presidente…

Pero no. Para ti más valía propinarle un torpe derechazo a uno de tus némesis que leer.

Lo peor, y es una lástima, es que esto no te enseñará nada. Cientos de tus pares ideológicos hicieron eco de tus críticas asumiéndolas y celebrándolas como ciertas y con ese nivel de atención y apoyo difícilmente podrás escarmentar y aprender de tus errores. Es más, quizá, con la sonada anuencia de tu público acéfalo, tú mismo llegues a convencerte de que tu aporte a la desinformación nacional es, en realidad una irrefutable verdad.

Se entiende, compadre, mucho de tu idiosincrasia se sustenta en la carencia de sustento (por algo marchas con la gente de Con Mis Hijos No Te Metas). ¿Así, quién te puede culpar si no haces de investigar y corroborar información una costumbre? ¿Quién te puede culpar si prefieres quedarte en la especulación y la fe en tus pares en lugar de leer las cosas que comentas?

Yo solo estoy esperando que en tus redes sociales un día digas: “leer es para caviares y terrucos”.

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.