Nos quieren agarrar de idiotas, por Eduardo Herrera

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Quería decir muchas cosas en estas líneas, con absoluta e impune procacidad. Muy posiblemente no me hubieran publicado por pudor. Solamente les cuento que ayer me fue difícil conciliar el sueño. Sentí impotencia, rabia y frustración, tenía muchas ideas de lo que haría si el homicidio no fuese un delito. Me sentí, una vez más, un idiota.

Nos quieren hacer creer que la política se juega. Que es un intercambio vil y asqueroso sometido a las mismas reglas de la corrupción. Cuánto me das, cuanto te doy.

Nos quieren hablar de reservas morales, de voto de conciencia, de ética en comisiones. No, nada de eso es cierto.

Nos quieren pintar la cara diciéndonos que un dibujo animado puede ser Presidente. Y que un hombre que jura tener humor inglés también lo puede ser.

Nos quieren hacer creer que quien habla mejor, es el mejor político. Que hay incendiar todo, cambiar constituciones, matar a todos los hombres adinerados y controlar la vida de las personas es indispensable para que el país salga adelante.

Nos quieren engañar haciéndonos creer que un hombre solo puede salvar el país y que la mejor receta es crear bandos. Nos quieren hacer creer que mientras más incendiario eres, más éxito tendrás. Paz.

Nos quieren decir que grabar al otro en una conversación sin su consentimiento es una práctica aceptable y que vamos a olvidar los pecados propios por los pecados ajenos. Nos quieren creer que «matar al mensajero» nos quita culpa.

Nos queremos engañar haciéndonos creer que estamos indignados, cuando todos permitimos esto. Empecemos por mirarnos al espejo.

 

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