Populismo Fujimorista, por Gonzalo Ramírez de la Torre

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En el 2011, muchos vieron en Keiko Fujimori una posibilidad de salvación ante la propuesta electoral de Ollanta Humala. La señora Fujimori, se veía como la opción más sensata, una opción de derecha moderada ante la posibilidad de una aberrante “gran transformación”. Pero con el paso del tiempo y con el tufillo electoral en el aire, el keikismo se ha dejado llevar por la ruta fácil y ha sido tentado por la demagogia y el populismo, lo que queda demostrado con ciertas declaraciones y proyectos que no solo parecen sacados de una agenda zurda sino que desafían el sentido común.

Definitivamente hay que comenzar por lo que Keiko Fujimori dijo con respecto al polémico Lote 192. La señora de la ‘K’ anunció que su partido está a favor de que Petro-Perú sea quien explote dicho lote, yendo con lo postulado por gran parte de Gana Perú, la bancada oficialista que ha optado por ir contra la decisión del ejecutivo. Desde el arranque existen muchos argumentos de doctrina liberal que sirven para justificar por qué Petro- Perú no debe asumir el trabajo del 192, estos argumentos, al sostenerse en la racionalidad y no en el populismo barato es probable que no sean del agrado de la mayoría. Pero en este caso no es necesario apelar a argumentaciones ideológicas sobre si una empresa estatal debe o no asumir un proyecto de este tipo, en este caso basta con tener un poquito de sentido común para notar que no es lo más apropiado, partiendo del hecho que la misma empresa decidió no asumir la explotación.

En primer lugar está la rentabilidad del proyecto para la empresa estatal. La Ministra de Energía y Minas, Magali Ortiz, lo ha dicho con todas sus letras: por el momento no es rentable para Petro-Perú asumir los trabajos de explotación del Lote 192 ya que está pasando por un proceso de restructuración. En segundo lugar está el hecho de que es ilegal que esta empresa invierta en el lote. La ley N°30130 la obliga a priorizar la modernización de la refinería de Talara y a no generar más deudas, cosa que sucedería en el caso asumiera el Lote 192. Por último está lo más obvio, uno emplea a una empresa privada para ejecutar un proyecto caro para que el Estado no tenga que gastar en ello y poder invertir en otro tipo de proyectos, sin mencionar que no se arriesga la plata de los contribuyentes caso la inversión no tenga éxito.

La señora Fujimori sabe de esta situación pero al igual que muchos políticos, al ver el clamor de la población loretana (que en mi opinión está equivocada) abandona todo tipo de racionalidad y se lanza a apoyar cruzadas como esta. Pero esto no solo se ha visto con el affair del 192. El partido Fuerza Popular también ha hecho algunas propuestas que priorizan la popularidad barata antes de la lógica.

Véase el proyecto propuesto por el congresista Ángel Neyra, del partido fujimorista. Este busca que más trabajadores reciban utilidades al pretender incluir a los empleados de las empresas terciarias en las utilidades de la empresa principal. En términos simples si usted es dueño de una empresa que genera rentas de tercera categoría y contrata a una empresa para que le haga un servicio (digamos explotar una cantera), los trabajadores de esta empresa serían parte de la repartición de utilidades de su empresa ¿lindo no? Claro, pero eso implica que sus propios empleados empiecen a percibir menos utilidad (es cómo repartir una torta entre más personas) ¿Estarán contentos? Por supuesto que no y con toda la razón del mundo ¿Cuál es el punto de la tercerización si al final igual voy a tener que tratar a los de la empresa terciaria como si fueran mis empleados? ¡Mejor los contrato!

Pero claramente Neyra no lo hace porque tenga lógica. Al igual que su líder él quiere asegurar una posición a partir del 2016. Lo que queda comprobado con la acaramelada frase que el congresista escribió en un artículo en El Comercio: “Es natural que hayan líderes empresariales con pensamientos que se resisten a valorar la importancia del potencial humano y a compartir el logro del esfuerzo en conjunto […]” ¡No moleste pues! ¡Parece una frase sacada de un brochure de la CGTP! No cabe duda que el proyecto se oye bonito e incluso hasta esperanzador pero en la práctica traería más problemas que beneficios.

Pero estas dos no son las únicas muestras del populismo fujimorista. Podríamos extender más esta columna hablando de lo dicho por Fujimori en mayo sobre la franja de precios por ejemplo, medida que es atractiva para algunos por su carácter proteccionista pero que lo dejaría a usted pagando más plata por ciertos artículos (azúcar, maíz, etc,). Pero sería una pérdida de tiempo. Queda clarísimo que Keiko Fujimori y sus partidarios, al igual que sus otros contendores, harán lo que sea por alcanzar el poder. Incluso aunque esto signifique desafiar el sentido común. Veremos qué más se les ocurre.

 

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