¿Primera conquista del Islam?, por Alfredo Gildemeister

197

Increíblemente, lo que el Islam no conquistó con las cruzadas o en Lepanto o en Viena, lo está logrando de manera silenciosa y sin llamar mucho la atención. Efectivamente, desde hace ya varios años, el Islam ha ido invadiendo calladamente a la Europa cristiana y a sus principales ciudades y pueblos. Poco a poco sus seguidores han comenzado a ocupar cargos públicos -caso del alcalde de Londres, por ejemplo- y a imponer sus tradiciones, costumbres y creencias allí en donde se encuentren, así como a reclamar la imposición de “sus leyes”, rechazando e inclusive reclamando la desaparición de los símbolos, costumbres y tradiciones establecidos desde siglos atrás en los distintos países de la Europa cristiana. Toda una fina estrategia de penetración y “conquista” territorial al mejor estilo de Saladino o de Solimán el Magnífico, pero sin disparar un solo tiro. A modo de “refugiados”, el Islam va ocupando territorios y ciudades, llega a las escuelas y universidades, a las alcaldías y comercios para finalmente imponer sus mezquitas, mientras que al mismo tiempo, no permite ni permitirá jamás que una Iglesia cristiana o católica sea edificada en Medina o en la ciudad de la Meca.

Recientemente, una noticia que aparentemente ha pasado desapercibida para muchos y que rebela la complicada situación a la que se está llegando en Europa, señala que, en la ciudad de Estocolmo, capital de Suecia, la inmensa masa de refugiados musulmanes, han comenzado a imponer nada menos que la sharia, esto es, la ley del Islam. La Policía sueca ha solicitado urgentemente ayuda en nada menos que 62 zonas, es decir, barrios enteros de la mencionada capital europea, puesto que ya no está bajo su control debido a que, en dichas zonas, la población musulmana está aplicando abiertamente la ley islámica. La noticia narra como Suecia está siendo desestabilizada por la inmensa inmigración de refugiados musulmanes. Lo grave no es solo el pedido de ayuda de la Policía, sino que se ha determinado que solo es cuestión de tiempo para que el país necesite una intervención de sus fuerzas militares, para evitar una catástrofe humanitaria. De intervenir las fuerzas militares suecas, ¿Podría dar ello motivo a las fuerzas armadas de alguno de los países islámicos a intervenir en Suecia, con el objetivo -o pretexto- de proteger a sus fieles islámicos?

Un informe del gobierno sueco recogido por el diario Sharq al-Awsat, concluye que el número de áreas denominadas «zonas de alta peligrosidad» por la aplicación abierta de la sharia en Estocolmo, creció como ya  se indicara, a 62 en el primer semestre de 2017, sobre las 55 censadas en diciembre de 2016. El aumento no solo incluye el número en cantidad, sino también el tamaño geográfico de dichas áreas. Cabe mencionar que mientras que una familia musulmana tiene de seis a ocho hijos promedio, una familia europea tiene sólo un hijo o ninguno. Saquen ustedes su cuenta. No hay que ser un gran matemático para determinar que, en pocos años, a ese ritmo demográfico de crecimiento, algunos países europeos comenzarán a ser de mayoría musulmana, terminando en convertirse en estados islámicos, con todo lo que ello acarrea.

Dan Eliasson, comisionado de la Policía Nacional de Suecia, ha solicitado en la TV nacional, colaboración a la ciudadanía, advirtiendo que las fuerzas policiales del país “ya no pueden ingresar en dichas áreas para sostener la ley”, por lo que considera pedir apoyo a todos los poderes del Estado. En otras palabras, dichas zonas ya constituyen “territorios ocupados por el Islam” ¡en donde el Estado sueco carece en la práctica de soberanía!

Johan Patrick Engellau, experto en investigación sobre países desestabilizados, ha advertido por carta a la Comisión de Seguridad Migratoria de la Unión Europea sobre la gravedad de la situación de Suecia: “Me temo que es el final de la Suecia organizada, decente e igualitaria que hemos conocido hasta ahora. Personalmente, no me sorprendería si se produjera un conflicto en forma de guerra civil. En algunos lugares del país, la guerra civil probablemente ya ha comenzado, aunque la coalición de gobierno no parece haberse enterado». El canal de televisión 10 News informó recientemente cómo Suecia ha perdido grandes áreas a manos de grupos armados y religiosos descritos como milicias islámicas. El jefe de la policía de Estocolmo, Lars Alversjo, declaró que «hay niveles de violencia como nunca se vieron en el país y en varias zonas de Estocolmo que están quedando fuera de la esfera del Estado». También observó que «el sistema jurídico, pilar en toda sociedad democrática, está colapsando en Suecia». Por último, el Servicio de Seguridad Sueco ha advertido que el país está siendo «infiltrado por cientos de islámicos que comparten la ideología del Estado Islámico”, y en muchos lugares los funcionarios públicos solicitan escolta policial o protección para desplazarse a sus oficinas. El Servicio de Seguridad advirtió que «unas 15,042 mujeres suecas han sufrido ataques sexuales durante el último año en zonas de la capital en que las autoridades admiten grandes áreas bajo la aplicación de la sharia (ley) islámica». Muchas zonas son declaradas «áreas excluidas». Se informa que en esas áreas, la ley sueca ha sido reemplazada por una mezcla de ley de pandillas de inmigrantes y por un código islámico conocido como “sharia”. Las bandas musulmanas armadas y los radicales islámicos están socavando la democracia sueca. Se ha calculado que, si el Gobierno sueco decidiera enfrentar estas bandas criminales islámicas, Suecia no tendría la capacidad necesaria para revertir esta situación, pues su seguridad y fuerzas policiales han sido rebasadas. Al constituir Suecia un país pacifista, con un ejército muy reducido, los militares prácticamente se reducen a casi nada y carecen de fondos para arreglar el problema. Sin embargo, el gobierno de Suecia está lejos de tomar una acción decisiva, ya que ni siquiera ha comenzado a tratar estos problemas.

Se comenta que Suecia pronto necesitará ayuda de la comunidad internacional si es que se quiere evitar una catástrofe social o inclusive una guerra civil. ¿Qué está sucediendo entonces? Que ante las narices de los europeos, el Islam va conquistando Europa y los primeros no se percatan de ello. Estocolmo está por constituirse en la primera capital musulmana de Europa. Le seguirán posiblemente Londres, París y Bruselas. Definitivamente el Islam no se rinde y a este paso, la bandera con la media luna terminará flameando pronto en los parlamentos europeos. La guerra está a la vista. Dios o Allah no lo quiera…

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.