¡Qué tal molusco!, por Gonzalo Ramírez de la Torre

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Cuando la crisis política agita los mares, es común que ciertos frutos marinos se hagan a la orilla y se muestren en todo su esplendor. Las almejas, ostras y sobre todo las conchas se hacen presentes, especialmente en el discurso de ciertos políticos que, estando embarrados o libres de la cochinada del momento, aprovechan la oportunidad para sacudir el polvo que percude sus imágenes o para, con ánimo electoral, mandar un poco de agua para su molino.

Esto, justamente, es lo que ha causado la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski a la presidencia. En el fragor de la situación, tanto los adláteres del ex mandatario, como los opositores y líderes políticos, han apelado, a lo largo de esta semana, a comentarios y a actitudes que, con mucha facilidad, hacen que digamos ¡qué tal molusco! Acá unos cuantos ejemplos:

1. La ‘shell’ de Kuczynski: “No nos vamos a dejar pisotear por delincuentes”

El ex presidente dejó el cargo, como todos sabemos, luego de que se descubriera que, con la insólita complicidad de grandes mentes como la de Kenji Fujimori y Bienvenido Ramírez, este buscó comprar el voto de ciertos congresistas para evitar su vacancia. En el acto estuvieron involucrados otros allegados del presidente como el ministro Bruno Giuffra y Alberto Borea, el abogado del ex mandatario. Con esto en mente, es bastante fresco que el presidente haya sugerido, tanto en su mensaje a la nación como, más tarde, en la puerta de su casa, que su renuncia es el resultado de la oposición obstaculizadora y una consecuencia de un afán delincuencial. El presidente renunció por ser pillado en un acto potencialmente criminal, nada más, y debió pedir disculpas en lugar de irse pateando y gritando.

2. Ostra naranja: “Con profunda decepción y dolor el Perú vuelve a ser testigo de negociaciones para la compra de congresistas”

La revelación de compra de votos fue hecha por el congresista Mamani, que grabó las reuniones y las llamadas que sostuvo con los que pretendían comprar su voto. Ante las circunstancias, desde la bancada naranja se está buscando reaccionar con absoluta indignación por lo descubierto. Pero convendría reservar cierta cautela. Todos los parlamentarios involucrados en las grabaciones fueron llevados al Congreso por Fuerza Popular, lo que habla muy mal de sus filtros institucionales y les otorga cierta culpa por lo sucedido. También cabe recordar que este tipo de prácticas, tanto la compra de parlamentarios como la grabación escondida de reuniones, comenzó en el gobierno de Alberto Fujimori. En el Congreso, incluso, hay legisladores, como Luz Salgado, que han aparecido en videos cuestionables. No tiene sentido que hablen de prácticas montesinistas como algo ajeno a ellos, cuando fue bajo su bandera política que el montesinismo nació y tomó forma. Simplemente no tienen autoridad moral.

3. La almeja de Giuffra: De “Eso es parte del trabajo normal” a “Ni abras la boca conmigo. Se cae todo”

Harto convincente se mostró Bruno Giuffra el martes cuando, luego de que se revelaran los videos donde se le mencionaba como el que gestionaría favores para el congresista Mamani, manifestó que las reuniones eran parte del trabajo normal de un ministro. Al día siguiente se revelaría una conversación telefónica de él buscando negociar una reunión bajo la mesa entre Mamani y el presidente Kuczynski. Más que una conchudez, el ministro demostró ser un cínico de primer nivel, actuando como si con él no fuera la cosa. Ciertamente la frase “ni abras la boca… se cae todo”, no es la que pronuncia alguien que está operando con transparencia.

4. Conchitas a la zurda: “No repitamos la chanchita de grande empresas financiando candidatos”

La izquierda peruana es muy buena a la hora de lavarse las manos. En un mensaje, donde pide nuevas elecciones y una reforma electoral, Verónika Mendoza no tuvo dificultades para hacer una crítica a las “grandes empresas” que buscan poner a sus candidatos. Sin duda es una actitud un poco conchuda, especialmente porque olvida que el Partido Nacionalista al que perteneció y que la llevó al Congreso en el 2011, tuvo el apoyo de un “gran gobierno” de izquierda liderado por el corrupto presidente Lula, de Brasil. Gracias a su gestión la empresa Odebrecht le dio dinero al partido de Ollanta Humala. Sí, es evidente que se necesita una reforma electoral, pero para lograr cambios profundos en el país, convendría que todos los políticos hagan un mea culpa y no solo le escupan a su enemigo. De yapa, la izquierda también está aprovechando la oportunidad para pedir un cambio de constitución, privilegiando su testarudez ideológica sobre el beneficio del país.