Re-presentar-se, por Javier Ponce Gambirazio

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Desde la primera huella intencional humana, la imagen de una mano pintada en la pared de Chauvet Pont D’Arc hace treinta mil años, la necesidad de decir “Estoy Aquí” es una constante que nos ha moldeado como individuos y como civilización. La aspiración de verse representado en el discurso cultural revela la urgencia de expresar que uno existe y que forma parte de lo digno de ser registrado.

Recordemos que fue noticia durante varios días cuando hicieron referencia a nuestro país en la serie Los Simpson. Por fin existimos para los gringos, suspiramos aliviados, hemos entrado en la Cultura Popular. Incluso dicen que ese fue el origen de la enemistad entre la vicepresidenta de ese momento, retratada en la serie, y la primera dama, ignorada por completo. De la misma manera, cada vez que en una película extranjera se nombra al Perú o a Machu Picchu, nos sentimos menos marginales y más cerca del Mundo con mayúsculas. No tiene nada de raro querer aparecer en la foto y existir en un espacio que consideramos valioso.

Sin embargo, como señala Samuel Huntington en The Clash of Civilizations, la globalización no hizo que todos quisiéramos o pudiéramos vernos reflejados en el mismo espejo. Cuando cayeron los grandes discursos que nos prometían soluciones totalizantes como el Cristianismo, el Capitalismo o el Comunismo, aparecieron los pequeños discursos de las minorías que habían sentido ignoradas y obligadas a plegarse a los dictámenes del sistema. La revolución de las comunicaciones hizo posible el desarrollo de nuevas plataformas y hoy cualquiera puede generar un producto cultural donde se sienta representado y sobre todo, validado. Inmejorable oportunidad para salir del closet, refutar estereotipos y prejuicios, y generar esferas veraces donde podamos reconocernos.

El joven economista y cineasta Wesley Verástegui fue nominado en la categoría de mejor guion inédito en el Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano de Cuba, el año 2015. Y el 2016, en The Bluecat Screenplay Competition, uno de los concursos más prestigiosos de Hollywood, su guion fue escogido entre alrededor de cinco mil participantes y formó parte de los cuartos de final recibiendo elogiosos comentarios de parte del jurado. Es el único peruano que ha llegado tan lejos en ese concurso.

Al igual que los escritores que se pasan años esperando la respuesta de las editoriales, Verástegui se hartó de soñar con que algún director se interesara por sus guiones y decidió producirlo él mismo. Sin Vagina Me Marginan es su primera película y no será la última. Como confiesa, el camino no fue fácil, pero eso lo hizo más apasionante. Luego de un riguroso casting encontró a sus protagonistas. Las actrices calzaban perfecto con los personajes principales, dos chicas transexuales que, motivadas por la búsqueda del amor y luchando contra un mundo que no les da la bienvenida, entran en una espiral de disparates para conseguir sus objetivos.

En estos días se termina la postproducción de esta valiosa comedia independiente que dará mucho que hablar, al igual que estas dos actrices fantásticas, Javiera Arnillas y Marina Kapoor, quien además es cantante. Ambas son el reflejo de un colectivo que ya no se paraliza de miedo, que reacciona y lucha por su derecho a la felicidad. Junto con toda una comunidad de valientes mujeres trans, están haciendo ese cambio, ponen la cara, no se callan, defienden, explican, educan y dan un gran ejemplo de normalidad. Y Wesley Verástegui es el agente que forja este discurso en donde se verán representadas muchas personas que se han sentido excluidas de la Cultura, cuando esta era una sola. Estaremos atentos al estreno.

(En la imagen: Javiera Arnillas y Marina Kapoor)

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