Señor Vizcarra, por Gonzalo Ramírez de la Torre

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Con el nuevo pedido de vacancia acercándose a pasos agigantados y con el panorama mostrándose, para Kuczynski, más complicado que el vivido en diciembre del año pasado, la discusión en torno al individuo que sucedería al mandatario si este deja el cargo ha empezado a copar el interés de muchos políticos y analistas. Y es que es harto probable que PPK sea obligado a dejar el cargo y el legítimo heredero al trono es, obviamente, el vicepresidente Martín Vizcarra.

Pero el prospecto de Vizcarra asumiendo la presidencia ha suscitado reacciones que, por contradictorias, nadie hubiera esperado. De pronto la posibilidad del actual embajador de Canadá tomando las riendas del poder Ejecutivo ha empezado a sonar bien para la oposición y mal para el oficialismo. Lo primero lo dejó claro la mismísima Keiko Fujimori, diciendo que, para ella, Vizcarra “puede hacer un mejor trabajo que el presidente actual”. Una actitud, ciertamente opuesta a la que mostró Fuerza Popular cuando reclamaban su cabeza por el aeropuerto de Chinchero. Lo segundo, por otro lado, se ha evidenciado con la actitud, un tanto hostil, que ciertos ppkausas le han reservado al vicepresidente.

Algunos parlamentarios oficialistas, como Juan Sheput, le han exigido a Vizcarra que deje clara su posición con respecto al proceso de vacancia a Kuczynski. La invitación en sí, sin embargo, sugiere la posibilidad de que, en efecto, el vicepresidente puede estar viendo con buenos ojos la idea de pasar a ser él el inquilino de Palacio de Gobierno. Una sugerencia que, sin duda, es todo menos amigable, especialmente viniendo de la bancada oficialista.

Por su parte, algo parecido hizo Gilbert Violeta. El presidente de Peruanos por el Kambio dijo que “el pueblo eligió a PPK, no a Keiko Fujimori ni a Martín Vizcarra”. Desde un principio, que Violeta ponga a la lideresa de la oposición en el mismo lugar que el vicepresidente, delata cierta tirria del oficialismo hacia este último. No obstante, el ataque más grueso está en el desconocimiento de la legitimidad democrática de Vizcarra, quien fue elegido por la ciudadanía como parte de la fórmula de Kuczynski en el 2016.

Sin duda, si se toma en cuenta el inusitado aprecio que hoy despierta el primer vicepresidente en las filas naranjas, sí tiene sentido la preocupación del oficialismo y el Ejecutivo por lo que podría significar una presidencia de Martín Vizcarra ¿Tendrá un contubernio con el fujimorismo que dejaría mal parada a la bancada oficialista y a algunos funcionarios del Ejecutivo? ¿Continuará Vizcarra con la consigna de gobierno de Kuczynski que, para bien o para mal, goza de la venia electoral de la ciudadanía?

Si bien convendría tener más claridad con respecto a cuál es el punto de vista del vicepresidente ante todo esto, la forma como el oficialismo está pidiéndole que lo haga demuestra una falta absoluta de madurez política. Nada se puede hacer para evitar que Martín Vizcarra asuma la presidencia en caso Kuczynski se vea obligado a abandonarla, de hecho es su obligación hacerlo.

Si en efecto el hoy embajador de Canadá termina, en la práctica, renegando del grupo que lo llevó a donde está, no solo hablaría muy mal de él, sino también de la pobre organización del equipo de Pedro Pablo Kuczynski ¿no debieron colocar en la vicepresidencia a alguien en quien pudieran confiar? ¿O acaso Vizcarra fue solo un instrumento político por su buena gestión en Moquegua y poco importó asegurarse de que esté en sintonía con los principios de PPK?

Los ppkausas, entregándose a un rabioso berrinche por el rumbo que podría tomar Martín Vizcarra de asumir la presidencia, están llorando sobre una leche que ellos mismos derramaron al ponerlo en el cargo. La responsabilidad de lo que suceda no solo cae en el vicepresidente, sino también pasaría a ser un síntoma más de los sistemáticos tropiezos políticos de este gobierno.

Así las cosas, con la desesperación del oficialismo y el júbilo del fujimorismo frente a la posibilidad de que Vizcarra sea presidente, parece quedar claro que, para muchos (incluidos algunos ppkausas acérrimos), la caída de Kuczynski es solo cuestión de tiempo. Lo que suceda a partir de ese punto, empero,  y la actitud que vaya a tomar el señor Vizcarra está por verse.

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