«Tendiendo puentes» desde el CNM, por Eduardo Herrera

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A este paso nos vamos a quedar sin instituciones. Al reclamo virulento de cerrar el Congreso, podría sumarse ahora el pedido para que cierren el sistema judicial.

Así se impone la contundente frase que da título a este artículo y que hoy sirve de escondite para el «arreglón», frase antes pronunciada por un extinto «avenger». Si a usted lector las grabacionequeje han sido propaladas públicamente le causan asco, no se sorprenda así funcionan las cosas en la interna del sistema de justicia. Siempre fue así.

Entonces vendrá la reacción, cuando esto se pudo -y se puede- prevenir. Vendrán seguramente las normas y las comisiones dando cuenta de más parches y no reformas auténticas. Vendrán también las denuncias y las «movidas» de los implicados. Cuidado con las defensas formales que terminen liberándolos. Aunque creo que ya todos sabemos quienes son y cómo se comportan.

Lamentablemente, a ningún Presidente le interesó el sistema de Justicia y hoy se ven las consecuencias. Acorbadados en un pretexto de autonomía que más parece complicidad. Así es la nuez.

Pero no todo está perdido, fue una mujer la que inició esto, la fiscal Rocío Sánchez Saavedra. Acompañada de un juez valiente, Cerapio Roque Huamancóndor. El sistema funcionó, el correcto sistema. Entonces hay esperanza, hay que rescatar lo posible y construir lo que parece imposible: un sistema de Justicia eficiente y probo. Se impuso el debe ser al ser, zanjando aquella disputa filosófica. Sin embargo hoy ya no necesitamos se filosofía, solo nos queda lo fáctico: lo que tenemos, lo actual y las acciones esperadas.

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