Veinte años de honor y gloria, por Arturo Garro Miró Quesada

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Este sábado se cumplen 20 años del operativo militar Chavín de Huántar, el cual puso fin a 126 días de cautiverio de 72 compatriotas en la residencia del embajador japonés en Lima. Con este accionar, no solamente se le devolvía la libertad a estas 72 personas; también 24 millones de personas recuperamos la libertad aquel día.

Chavín de Huántar; es hoy por hoy, una de las pocas operaciones de liberación de rehenes calificada como perfecta a nivel mundial. Esta operación es comparada con el rescate de Entebbe efectuado por fuerzas especiales israelíes en la década del setenta. Chavín de Huántar es estudiada por las escuelas de comando de ejércitos como el israelí, estadounidense, británico, ruso, entre otros.  Pero estos 20 años no han sido de reconocimiento y respeto para quienes a pulso y sangre se ganaron el calificativo de héroes. Desde finales del año 2000, el estado y Poder Judicial de nuestro país -bajo la batuta de las ONGs que se dicen defensoras de los Derechos Humanos- se allanaron a los designios de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Este proceder dio inicio a una feroz persecución contra los comandos que participaron de aquella operación militar por supuestas ejecuciones extra judiciales contra los subversivos que tomaron la residencia del embajador japonés; persecución que aún no termina.

Los peruanos solo tenemos una deuda de gratitud, respeto y reconocimiento con los héroes de la operación Chavín de Huántar; deuda que el estado peruano hace bien en empezar a reconocer y pagar. Estos hombres pusieron el pecho por la defensa del estado de derecho y la democracia en el Perú; gracias a esta acción, los peruanos actualmente podemos vivir en paz, prosperidad y libertad. Hace dos años escribí una columna titulada: http://bit.ly/MuchisimasGraciasChavines en donde hago mención a la valentía de nuestros comandos como a la vil persecución que los auto proclamados grupos defensores de los Derechos Humanos han venido realizando contra estos héroes de la patria.

Luego de una feroz persecución de casi 17 años, el Poder Legislativo empieza de alguna manera a resarcir los vejámenes que los comandos sufrieron gracias a la insania de los defensores de terroristas disfrazados de activistas defensores de los Derechos Humanos. El pasado lunes, la Comisión de Defensa del Congreso de la República, presidida por la legisladora Luciana León, aprobó declarar “Héroes de la Democracia” a los comandos que participaron del operativo Chavín de Huántar y restituirles sus beneficios sociales como el acceso a una vivienda, a educación superior, a tener una pensión, entre otros beneficios. Finalmente, este dictamen de la Comisión de Defensa del Parlamento fue aprobado el pasado jueves por la mayoría de los legisladores; salvo la bancada del izquierdista Frente Amplio que votó en contra o por la abstención.

No puedo dejar de expresar en esta columna mi absoluta indignación con el proceder de la izquierda peruana en estos 17 años de persecución. Una izquierda que sin el más mínimo pudor ha manifestado su simpatía y solidaridad con los grupos subversivos que tanta sangre y lágrimas le costaron a este país. Solo por mencionar algunos ejemplos. La abogada de Derechos Humanos, Gloria Cano, de la ONG APRODEH, llegó a decir que los héroes Juan Valer y Raúl Jiménez murieron por “fuego amigo”, es decir, asesinados por sus propios compañeros. Y recientemente las declaraciones de la congresista María Elena Foronda del Frente Amplio justificando la construcción de un mausoleo para los “caídos” del MRTA, y la cereza del pastel la pusieron el pasado lunes. El congresista frente amplista por Arequipa Justiniano Apaza manifestó su oposición a declarar Héroes de la Democracia a los comandos Chavín de Huántar porque a su criterio los comandos no habían hecho acto heroico alguno y que los terroristas que tomaron la residencia japonesa se encontraban en desventaja. Pero lo más indignante fue cuando este señor dijo que la  mayoría de los emerretistas eran prisioneros políticos. ¡Por favor, amables lectores!, esta declaración es imperdonable; más aún si proviene de un congresista. Pero veamos el lado amable de la burrada dicha por el señor Apaza. Esta semana el Frente Amplio se ha quitado la careta y ha quedado expuesto como lo que siempre ha sido –algo que muchos advertíamos hasta la saciedad pero éramos callados por los defensores de la corrección política- son la representación política del terrorismo, y su brazo político en el Congreso; ya si con estas pruebas no hay convencimiento de la vocación pro terrorista del Frente Amplio, y de la gente que rodea a Verónika Mendoza, múdense a otro país.

Los reconocimientos son justos y necesarios para quienes pusieron el pecho por nosotros, y que con su sacrificio y entrega evitaron que este país se convirtiera en un estado terrorista, logrando así abonar el camino para la estabilidad y prosperidad de los últimos 20 años. Y lo digo así; porque el gobierno de aquella época al tomar la decisión de acabar con el problema de raíz, demostró su compromiso con la defensa del estado de derecho. Todos los honores y gloria para estos héroes, sí, pero ello no borrarán 17 años de persecución infame a nivel judicial y mediático tanto para los comandos, sus familias y a las Fuerzas Armadas en su conjunto.

Ya es hora que seamos un país agradecido con nuestros héroes, y a las nuevas generaciones se les cuente la verdadera historia, no una versión falsa a medida de quienes complotaron contra el país en su momento.

¡HONOR Y GLORIA AL OPERATIVO CHAVÍN DE HUÁNTAR!