Vicealmirante Jorge Dubois, su abrigo y Fernando Belaunde, por Michel Laguerre

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Cuando era cadete naval se comentaba que, antaño, un oficial de guardia en la Escuela Naval había entregado, por el intenso frío, su casaca de mar a un ex presidente de la República que había sido depuesto durante la madrugada por un golpe de Estado, y que fue enviado desde Palacio de Gobierno a la isla San Lorenzo, para lo cual, tuvo que embarcarse en el espigón de la Escuela Naval de La Punta. El mencionado oficial era el entonces capitán de corbeta Jorge Dubois Gervasi, mientras que el presidente sería el arquitecto Fernando Belaunde Terry.

En el año 2014, durante uno de los actos conmemorativos a los 180 años del natalicio del Gran Almirante del Perú Miguel Grau Seminario, conocí en persona al señor Vicealmirante en retiro Jorge Dubois Gervasi. Su carisma, afabilidad y energía confirmaron lo que había oído de él: su capacidad de imantar a quien lo conocía.

Con su bastón en la mano, terno con chaleco bien puesto, un aparato auricular de ayuda para escuchar y una franca sonrisa en el rostro, el Almirante Dubois tuvo la amabilidad de corregir la historia que el tiempo había deformado en la forma, más no en el fondo.

Efectivamente, se trataba de los dos personajes, pero Belaunde no era presidente aún, sino candidato. Era mayo de 1959, y luego de tratar de organizar un mitin en Arequipa, el gobierno dispuso su prisión y envío a la isla San Lorenzo. En ese contexto, el capitán de corbeta Dubois, oficial de guardia de la Escuela Naval, al ver que el candidato Belaunde no estaba con la vestimenta de abrigo necesaria para la fría y larga travesía marítima desde La Punta a la isla, se desprendió de su casaca de mar y se lo entregó.

A los pocos días, Belaunde fue liberado y tuvo la gentileza de preguntar por el atento oficial. Al no tener una respuesta clara, dejó la prenda con el oficial de guardia de la isla pidiéndole tenga la gentileza de hacerlo llegar a su dueño.

Años después, durante el primer gobierno de Belaunde, el entonces capitán de fragata Dubois fue nombrado Edecán del Presidente de la República (agosto 1965-julio 1968). Lo interesante de esto, es que el arquitecto no sabía que aquel oficial era el mismo del suceso del año 1959. Dubois se lo contó al edecán de la Fuerza Aérea, quien en una sana infidencia se lo comentó al Presidente durante uno de los almuerzos que éste tenía con sus edecanes. El abrazo no se hizo esperar.

El 11 de octubre de 1967, el Presidente Belaunde Terry opinó de él: “Excelente. Ha acreditado plenamente su capacidad profesional y su calidad humana. Gran sentido de responsabilidad e iniciativa”.

Esto no es novedoso en el legajo del Almirante. De hecho, comentarios como este fueron una grata constante durante su trayectoria naval. Por ejemplo, el capitán de fragata Jorge Bellina E., comandante del B.A.P. Castilla sostuvo sobre él: “Oficial muy eficiente y trabajador, mantiene su Dpto. en alto grado de eficiencia y preparación…De muy buen genio y buen compañero, es oficial de horizontes muy amplios, perfilándose como un buen Jefe en el futuro”, Dubois era teniente primero.

En 1972, su jefe, el contralmirante Hernán Ponce Mendoza, Comandante General de la Base Naval del Callao lo evaluó de la siguiente forma: “Se considera a este jefe excepcional…Ha demostrado poseer aptitudes especiales como organizador y conductor de empresas…cargo que viene desempeñando con todo entusiasmo, honestidad y eficiencia, no obstante pertenecer a múltiples comisiones y directorios”. Dubois era capitán de navío.

En 1981, ya en el grado de Vicealmirante y con el cargo de Comandante General de Operaciones Navales, fue activo en la búsqueda de la paz con Ecuador, como lo demuestra el acta Sorrosa-DuBois que ratificó las coordenadas entre ambos países.

Pienso que esta breve pincelada al perfil del señor Vicealmirante Dubois, aunque insuficiente, ayudará a comprender la pérdida que siente la Armada Peruana por uno de sus distinguidos oficiales, quien a pesar de haber dejado el servicio activo hace más de tres décadas, siempre se le recordará con aprecio y admiración.

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