Zavalita, no fue cuándo, sino cómo se jodió el Perú; por Adrian Bazo Cannock

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Veo en las noticias actuales, día a día, sin cesar, sin dar tregua ni cabida para el respiro, una serie de problemas institucionales en el Estado. Grandes problemas como el de la corrupción generalizada, que viaja por todos los poderes y por nuestra vasta administración pública sin discriminar entre nombres, apellidos ni colores. Los problemas para llevar a cabo proyectos de inversión a consecuencia de un Estado que ha dejado, históricamente, que se destruya la naturaleza con tal de generar divisas dentro de una economía subdesarrollada que no conoce, aún, el valor agregado ni la industrialización.

Entonces, mi texto de esta semana va un poco a tratar de responder la famosa pregunta, ya totalmente mañoseada y hasta prostituida, de Zavalita: ¿Cuándo se jodió el Perú? Y planteare para ello una corrección que se le debió de haber hecho: la pregunta no es ¿Cuándo?, la pregunta es ¿Cómo? Porque los “cuándos” nos pueden remontar a épocas innecesarias de estudiar, pero los “cómos” nos dan lo que necesitamos, respuestas concretas.

Así que comenzaré mi respuesta:

Querido Zavalita, el Perú se jodió hace muchos años, antes de tu nacieras, antes de que naciera, definitivamente. El día, la hora, la fecha exacta no la tengo, ni creo la tendremos. Es casi como si te preguntará: ¿Qué vino primero, el huevo o la gallina?

Por lo menos desde nuestra ciencia, la de suponer, no podemos responder con exactitud el cuándo, pero, tal vez, si el cómo, por lo menos con mayor precisión. Durante el Siglo XIX, Diego Portales, ministro de Estado Chile, creó una empresa en Perú, bajo la cual comerciaría hacía Chile tabaco. Sin embargo, la desorganización peruana, la ausencia de una administración pública organizada y las falencias estructurales en el gobierno causaron que su empresa se vea envuelta en una serie de problemas. Habiendo conocido la fatalidad del desorden, y su capacidad de destruir desde dentro a una sociedad, Portales viajó a Chile con una idea clara: crear una organización administrativa superior y una clase política idónea.

No sé si estés al tanto de las noticias peruanas, si Mario te sigue hablando en sus cuentos, novelas, escritos, en su imaginación. Pero si no es así, déjame ponerte al día. Todos nuestros ex presidentes vivos están encarcelados o siendo investigados por corrupción, el Poder Judicial ha perdido una inmensa credibilidad al haberse emitido una serie de audios que destapan una corrupción tan frívola que negocia con la violación de niñas, y nuestra educación, desde el Congreso, estará en manos de quien cree la ideología de género da cáncer. Por otro lado, Martín, nuestro presidente actual, no puede controlar a sus gobernadores regionales, ni lograr comunicarse efectivamente con el pueblo que le exige no se destruya su ecosistema. Tal vez, Mario no te cuente estas cosas por pena, o vergüenza de cómo con cada año que pasa tu pregunta se vuelve más compleja de responder.

Por ello, nuestra única salida, pienso, desde nuestra ciencia, la de suponer, es entender la historia, ver experiencias como la de Diego Portales, y dejar de llevar a cabo pequeñas acciones diseminadas en un tablero tan grande que no permite se cosechen sus frutos. Debemos luchar por un nuevo cambio de paradigma que exija una limpieza total de los poderes del Estado. Como quien dice por las calles: “Necesitamos un borrón y cuenta nueva”.

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