Desastre estatal en Cuninico

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Cuninico es un poblado habitado por la etnia Kukama-Kukamiria situado a orillas del río del mismo nombre, en el distrito de Urarinas, provincia y departamento de Loreto, en medio de la Reserva Nacional Pacaya Samiria. Cerca a Cuninico, se encuentra la Estación 1 (San José de Saramuro) del Oleoducto Norperuano, operada por la estatal Petroperú.

Dentro del territorio Kukama-Kukamiria (en plena Reserva Nacional Pacaya Samiria) se ubica el lote petrolero 8X, cuyas operaciones de extracción son realizadas por la empresa privada Pluspetrol Norte, luego de que en el año 1996 Petroperú le trasladara el derecho a operar sobre los yacimientos de crudo, mientras que ésta última se encarga de su transporte hacia la costa peruana, a través del Oleoducto Norperuano. Todos estos factores hacen que la gestión medioambiental y social de la zona sea sumamente delicada, lo cual sumado a la escasez de presencia y fuerza del Estado Peruano, agrava la situación de desigualdad social de los ciudadanos Kukamas, sin perjuicio de una posible catástrofe ecológica a la que se expone esta área protegida, considerada la cuarta más extensa de América del Sur (poco mayor al 50% del territorio de Suiza) y que alberga una gran biodiversidad y que, además, goza de una exquisita belleza paisajística.

En ese sentido, uno de los mayores riesgos al medioambiente está constituido por la posibilidad de ocurrencia de derrames de crudo en la zona, lo cual es común en la industria petrolera. Sin embargo, la existencia de estos riesgos es la razón por la cual se diseñó toda la institucionalidad medioambiental actual, conformada principalmente por el MINAM y el OEFA.

Precisamente, el pasado 26 y 30 de junio ocurrió dos derrames de petróleo: el primero a la altura de la válvula 58 en la Estación 1 del oleoducto, mientras que el segundo, a la altura del cruce de éste con el río Cuninico (afluente del río Marañón). No obstante, el desastre ha ganado la atención de los medios de comunicación por una denuncia relacionada a serios indicios de contratación de menores de edad para realizar las labores de limpieza del petróleo derramado, por parte de Petroperú. La denuncia fue hecha por comuneros kukamas liderados por el Apu Galo Vásquez y ha puesto en evidencia el mal desempeño de los actores en cuanto a la gestión de comunicaciones frente a este desastre y abre el debate sobre la necesidad de aumentar la participación de la inversión privada a fin de llevar a cabo la modernización de Petroperú, aumentando su productividad, y adecuándola al marco regulatorio ambiental nacional e implementando estándares internacionales de calidad.

Y es que, de acuerdo a las tres últimas notas de prensa emitidas por el OEFA, Petroperú aseguraba que el derrame no había llegado al río Cuninico, a pesar de que se ha podido verificar peces muertos y más de dos hectáreas afectadas por el crudo. Asimismo, los últimos reportes de los medios de comunicación desmienten lo dicho por la empresa estatal.

Si bien dicha empresa ha puesto en marcha un plan de contingencia social, llevando atención médica y víveres a los comuneros (pues que viven gracias a una economía de autosubsistencia, basada en la pesca de río y cultivo de frutos), aún no ha cumplido con remitir al OEFA su plan de remediación de pasivos ambientales, tras más de veinte días desde que ocurrieron los hechos.

Desde Lima se percibe lentitud tanto en la respuesta de la empresa estatal como en la de la institucionalidad ambiental (labor fiscalizadora del OEFA), la misma que demuestra estar supeditada a la información provista por aquella, tal como se corrobora en la evolución de sus versiones emitidas mediante notas de prensa del 4, 8 y 21 de julio: primero; se verificó que el crudo no llegó al río Cuninico, aunque sí se verificó peces muertos; luego, se informó que el área impactada era de más de 2 hectáreas y estaba siendo atendida por la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental competente; y después, se afirmó que la magnitud de los hechos exigió que OEFA emprendiera la elaboración del Informe Técnico Acusatorio respectivo. Mientras que en la zona, se percibe abuso y descuido por parte de Petroperú, toda vez que adolescentes kukama han salido a denunciar que la estatal los contrató para realizar las labores de limpieza del crudo derramado por la suma de 80 soles sin brindarles los equipos de protección personal (EPP) necesarios para dicha labor.

Por otro lado, los hechos han expuesto otra deficiencia de la gestión del Oleoducto Norperuano por parte de Petroperú. Se trata de que el viejo oleoducto de cuarenta años aún no ha sido adecuado a las normas jurídicas y técnicas vigentes que prohíben que exista bajo el agua tuberías destinadas al transporte crudo. La empresa estatal, a través de su representante Víctor Mena, se ha limitado a culpar a la geografía de la zona por los desastres ocasionados.

En consecuencia, y ante un contexto post lanzamiento de la modernización de la empresa estatal anunciada por todo lo alto por el gobierno de Ollanta Humala, estos hechos nos vuelven reacios a confiar en la viabilidad y la eficacia de la gran inversión pública que se está realizando en la modernización de la refinería de Talara. ¿Realmente nos conviene como país? ¿No hubiera sido mejor priorizar la modernización del Oleoducto Norperuano? Todo ello debe llevarnos a pensar en la necesidad de rediseñar la actual cúpula gubernamental que maneja Petroperú, especialmente, en la conformación de su Directorio. Al cierre de este artículo, el titular del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), uno de los ministerios con presencia en el Directorio de Petroperú, había anunciado la pronta reestructuración del mismo.

El desastre de Cuninico ha dejado una mancha más negra en la imagen institucional de Petroperú que la del crudo derramado en el río del mismo nombre, mientras que la escasa operatividad institucional del Estado sólo agrava a los tres grandes afectados por este hecho: los Kukamas, Petroperú y el Oleoducto Norperuano. Derechos fundamentales, medio ambiente, y crecimiento económico se encuentran en juego. El llamado a los tecnócratas está hecho.