El cardenal Müller y la Humanae vitae, Federico Prieto

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Al cumplirse cincuenta años de la publicación de la encíclica “Humanae vitae” (del 25 de julio de 1968), el teólogo polaco Pawel Stanislaw Galuzska ha escrito un libro, titulado “Karol Wojtyla y la  Humanae vitae. La contribución del arzobispo de Cracovia y de un grupo de teólogos polacos a la encíclica de Paolo VI”,  presentado en Roma el 7 de marzo último, en el   Instituto Juan Pablo II -para estudios sobre el matrimonio y la familia-, nada menos que por el famoso cardenal alemán Gerhard Müller.

El documentado estudio incluye una carta de 22 páginas en las que el entonces joven arzobispo de Cracovia sugiere al papa Paulo VI que publique una Instrucción en 1969 que refuerce los argumentos en favor de la vida expuestos en la encíclica, entonces criticada por muchos fieles, entre ellos sacerdotes e incluso algunos obispos. Como se sabe el profesor Wojtyla estudió profundamente la teología sobre el matrimonio, fue pastor de muchas parejas de jóvenes a las que preparó para casarse, y cuando fue papa habló extensamente sobre lo que llamó la teología del cuerpo, y editó distintos documentos sobre la materia y sus derechos y deberes conyugales.

Se ha recordado que cuando Paulo VI pidió a monseñor Ferdinando Lambruschini –entonces decano de la catedra de teología moral de la Universidad Lateranense de Roma-, que anunciara y presentara la promulgación de la “Humanae vitae”, le indicó que comentara que ese documento papal no era ni infalible ni irreformable. En contraste, Karol Wojtyla recomendaba al papa en su carta que, en la sugerida Instrucción sobre el tema, afirmara que la encíclica era infalible e irreformable.

Los analistas han observado que desde 1968 hasta su muerte en 1978 Paulo VI solamente se refirió a la “Humanae vitae” cuatro veces, abrumado por una ola de críticas de todo el mundo, como expresión de la revolución sexual de la época. Recordemos que en 1968, el mismo año de la publicación de la encíclica, ocurría en el hemisferio norte la llamada revolución cultural, de signo anarquista. El papa Francisco canonizará a Paulo VI en octubre próximo y lo incorporará al número de los santos.

Uno de los puntos más citados y tergiversados de la encíclica fue el que se refiere a la “paternidad responsable”, de signo restrictivo, que fue inmediatamente publicitado como la válvula de escape a la fidelidad en el cumplimiento de las leyes propias del matrimonio. Precisamente a nombre de esa frase –paternidad responsable- se hizo una propaganda mundial para que los matrimonios tuvieran como máximo uno o dos hijos, consigna occidental que la oriental China convirtió en ley. Tanto la reducción demográfica occidental como oriental ha provocado la crisis más grande de la historia en lo que se refiere a población, mientras que los seguidores del Islam, que se han resistido a dicha consigna, tienen familias numerosas, y por consiguiente están invadiendo el primer mundo.

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