Las dos caras de la misma daga

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Es difícil analizar este tipo de situaciones, sobre todo porque lo primero que se hace es buscar culpables absolutos que asuman la completa responsabilidad de los hechos. Lo impactante y crudo de las imágenes[1] nos obliga a apuntar con el dedo o a buscar una explicación coherente que nos aclare por qué este tipo de cosas suceden y cómo es que en un contexto caótico, el hombre, con un poco más de poder sobre otro hombre puede causar tanto daño.

El desalojo a la familia de Fidel Flores fue un suceso que repercutió en la consciencia de muchos y esto a su vez desencadenó una serie de acontecimientos tanto mediáticos como de manipulación política. Sin embargo no puedo dejar de creer que este tipo de eventos, por más desafortunados que fuesen, expresan en cierta medida, nuestra realidad nacional.

Para resumir lo sucedido, Fidel Flores contrajo una deuda por una motosierra por el valor de 1500$ en 1993, tras pasar 6 meses sin siquiera pagar la primera cuota, la esposa del empresario que le vendió la motosierra, Marina Cabrera de Vigo interpuso una demanda con el fin de que este le pague. La vivienda fue hipotecada a fin de pagar la deuda sin embargo al no pagar la hipoteca se procedió al remate judicial del bien, la cual fue adquirida por María Luisa Cruzado. A partir de la compra transcurrieron 12 años de diligencias frustradas hasta que el 30 de octubre sucedió lo que ustedes han podido observar en el video.

La jueza de la Segunda Sala Civil, Carmen Araujo, ordenó proceder con el desalojo sin embargo la familia de Fidel Flores se resistió a la orden judicial y atacaron a los policías con piedras y bombas molotov donde en medio de este escenario, la policía empezó a disparar al aire, fue entonces que un oficial buscando subir por la escalera disparó 60 perdigones de goma a corta distancia los cuales, impactaron en Fidel causando luego su muerte.

Es de vital importancia exponer las posturas que surgieron a partir de lo sucedido. Por un lado están los que le atribuyen la culpa al mismo Fidel Flores el cual ya sabía que tenía una deuda desde 1993, una hipoteca y 12 años de diligencias y aun así sin resolver el asunto se enfrentó a la policía con piedras y bombas molotov, dándole la facultad a la PNP para responder ante la agresión.

Por el otro lado están los que le atribuyen la culpa al excesivo uso de la fuerza por parte de la policía, junto con su deficiente habilidad para controlar a civiles y su poco uso de la estrategia más que de la violencia.

Lo cierto es que no hay culpables absolutos, la responsabilidad de los hechos es compartida por ambas partes. Sin embargo no puedo dejar de resaltar las carencias de las instituciones que intervinieron en esta tragedia, esperando (por favor) que cosas como estas no se repitan. De más está decir que nada excusa a un oficial a disparar directamente a un civil, aun si fuese con armas no letales estas tienen un protocolo de uso el cual al no cumplirse y disparar a corta distancia pueden causar la muerte. Expresiones como “se buscó su propia muerte” son explicaciones vagas de personas que consideran que contraer una deuda y una orden judicial son razón suficiente para quitarle la vida a cualquiera y que la violencia por ser un método directo e inmediato es prioritario a la estrategia que requiere un poco más de actividad intelectual.

Después está, como ya he mencionado en otras columnas, el letargo y poca eficiencia del sistema judicial. Tuvieron que pasar 12 años para que el sistema judicial por fin decidiera actuar, 12 años en los cuales la familia de Fidel Flores vivía consciente de una orden judicial, pero veía que nadie hacia nada; esto solo afirma la cultura de querer seguir evadiendo a la ley y esperar que como uno es “más vivo” no va a pasar nada por no cumplir con una orden.

Las acciones tomadas por parte de la familia de Fidel Flores tampoco se pueden omitir. El estar consciente de una hipoteca y aun así atacar a las fuerzas del orden con piedras y bombas molotov, demuestra el poco respeto y autoridad que ejerce la policía nacional en el pensamiento colectivo de la sociedad así como también demuestra la falta de valores éticos y respeto a la vida de parte de los civiles.

Esperemos que casos como este no se vuelvan a repetir y las autoridades correspondientes evalúen lo ocurrido y no busquen salir rápido del problema. Porque un impacto de piedra en la cabeza así como una bala en algún órgano vital son igual de letales. Se actuó mal contra la policía, la policía actuó mal contra civiles y esto en su condición de autoridad solo refuerza el desprestigio y el poco respeto que se le tiene a la institución como a la ley.


[1]http://www.youtube.com/watch?v=MIO7QchIvLQ