Mucha foto, pero…

280

¿Es razonable que tengamos que decidir nuestro voto conociendo sólo la cara de un candidato? Nos encontramos próximos a las elecciones distritales y regionales y sigue sin solucionarse un problema que se presenta en muchos distritos de la capital. Los candidatos en el Perú son conocidos por prometer mucho y hacer poco. Promesas que se quedan en eso, en simples promesas. La falta de acción y el conformismo son grandes problemas que presentamos los peruanos y que se refleja directamente en los funcionarios públicos.

‘Olas verdes’, ‘solución para el tráfico’, ‘más seguridad’,… Típicas frases de candidatos. No obstante, estas elecciones he podido presenciar, al menos en distritos como La Molina, que los candidatos ya no hacen ‘ni eso’. Las avenidas principales de este distrito están repletas de carteles que en vez de llamar la atención por las propuestas que contienen lo hacen porque cada vez son más grandes las imágenes de los candidatos. Es inaceptable que ya ni mencionen lo que planean hacer.

La cuestión que mencioné líneas arriba radica en eso. El gobierno central fomenta en los ciudadanos que se mantengan informados para saber en quién depositar su confianza, pero pregunto ¿Cómo podemos confiar en un candidato si es que no sabemos siquiera que es lo que plantean? Y este no se basa en que no averigüemos, simplemente no se conocen sus propuestas claras.

Este no sería un problema si al lado de la cara de cada candidato manifestaran al menos las bases de lo que sería su proceso bajo el supuesto de que fueran elegidos. Lamentablemente, son pocos los candidatos que siguen esta línea.

El Perú es un país en el que, desde mi humilde punto de vista, la gente lee poco, está mal informada, generalmente. Por lo tanto, los políticos deberían aprovechar ese poco tiempo que la gente le dedica a informarse en llamar la atención con propuestas sólidas y que, evidentemente, vayan a cumplir de llegar a regir en el distrito. Pero repito, esa intención ha desaparecido.

Nuestra ‘querida’ Lima está ‘colapsada’ por el caos vehicular. Es una ciudad con gente ‘desconfiada’ por la inseguridad que genera la delincuencia. Estos problemas (probablemente los más importantes por ser los más notorios), sumados a los tantos otros asuntos en el interior del país, hacen que en vez de ser la imagen del progreso, Lima sea ‘el ojo del huracán’.

Sin importar quién sea finalmente nombrado alcalde, el candidato que La Molina prefiera deberá proponer soluciones para ayudar a mejorar, no sólo los problemas de este distrito, sino también los de Lima. Que muestre su participación en los planes de acción que se desarrollen para los dilemas previamente mencionados. Pero que no sean sólo proyectos a largo plazo que finalmente no se cumplen y tengamos que esperan 10 o 15 años para verlos cumplidos.

¡Nuestros problemas como ciudadanos de la capital no se solucionarán así, nunca! Necesitamos ‘inyecciones’ de mejora. Implementar acciones, en teoría, pequeñas, a corto plazo. De esta forma, mientras que se desarrollan los planes de largos periodos, seamos testigos de mejoras temporales que solucionan de a poco los problemas y complementan los programas ‘a futuro’.

No es que no se pueda lograr estos objetivos, es que no nos esforzamos lo suficientes. Nos quedamos con el (como dicen los americanos) we almost did it (casi lo logramos). Nos conformamos. Pero es algo que no se puede permitir.

Esperemos que el candidato elegido en La Molina, al igual que los demás alcaldes en potencia de otros distritos, desarrollen este tipo de movimientos. Que haya, realmente, una propuesta de valor. Que se cumpla la palabra de los políticos. Ese es el punto de partida para mejorar el sistema peruano. De aluna manera, esa es una ‘inyección’ de confianza para los vecinos.