[OPINIÓN] ¿En el Perú se vive una anarquía?

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Este gobierno ha estado plagado de varios penosos acontecimientos que atentan contra la estabilidad jurídica del Estado y la integridad física de los peruanos. Esto ha pasado por falta de políticas públicas bien diseñadas y de liderazgo desde el gobierno del presidente Ollanta Humala.

Cabe preguntarse quién se pone la “vincha” para sacar adelante nuestro país y poner orden. Al fin y al cabo, el Estado retiene el monopolio de la violencia por una buena razón. Nuestro Perú hoy sufre la fuga de capitales y el estancamiento de distintos proyectos de inversión por culpa de un presidente débil, que aunque lanza un proyecto de desarrollo de manera enérgica por televisión nacional (“Conga va”), se ve paralizado por el miedo tan pronto se inicia una protesta. Los ejemplos abundan. A los casos de Conga y Tía María se suman varios otros en los que este gobierno ha retrocedido penosamente, como el de Pichanaki, por ejemplo. El problema es que si no hay inversión entonces no hay trabajo, y si no hay trabajo entonces no hay ingresos para que los peruanos puedan brindar sustento a sus familias.

A la falta de decisión para promover la inversión, Ollanta Humala ha añadido un absoluto desinterés en la seguridad ciudadana. Debemos recordar que al principio de su gobierno, el mandatario se puso a la cabeza del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana (CONASEC), que por línea de mando le tocaba presidir; empero, apenas se presentaron los problemas el pánico cundió nuevamente en las filas del gobierno, y “al toque” pasó esta responsabilidad a la Presidencia del Consejo de Ministros. Nuevamente, el actuar y la indecisión del presidente terminaron afectando al país entero.

La pregunta, por lo tanto, salta por sí sola. ¿Quién está a cargo? ¿Existe realmente un gobierno en todo el sentido de la palabra? ¿O es que nos movemos por inercia? El camino al desarrollo del Perú se ha visto estancado, nuestra integridad frente al crimen organizado y la delincuencia se encuentra en constante peligro y el estado de derecho ha pasado a ser una frase hueca. En algunas partes del país pareciera que vivimos en el Lejano Oeste, con algunas personas forzadas a tomar la justicia en sus propias manos y otras obligadas a buscar empleos por debajo de su preparación profesional porque no encuentran trabajo apropiado.

¿El Perú ha retrocedido en estos cuatro años? Parece que sí. Vivimos un clima de total ausencia de autoridad, de desorden y de incertidumbre. La palabra que mejor describe esto es anarquía. Ésta, lamentablemente, parece ser el único legado de Ollanta Humala.