Value for money, por Víctor Quijada

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El principio de value for money o en español valor por dinero que rige las contrataciones públicas en general, se refiere a que el dinero que invierte el Estado debe ser optimizado y usado eficientemente en el proyecto de inversión, teniendo como consecuencia una obra o servicio público de calidad.

Al respecto de la modificación del reglamento de la Ley de Asociaciones Público Privadas (APP) – Decreto Supremo No. 410-2015-EF, modificado por decreto Supremo No. 068-2017-EF, que plantea mayor autonomía para PROINVERSIÓN, reduce plazos en los procedimientos, no permite un manejo desmesurado de las adendas, entre otros.

Sin embargo, qué tanto de las famosas modificaciones pueden aplicarse a la realidad, en el Perú estamos acostumbrados a creer que la norma lo regula todo, tenemos normas de avanzada como dice PROINVERSIÓN, pero a mí parecer no es un problema de normas, sino de personas, puesto que, si las personas no lo aplican y no obedecen las mismas, es letra muerta.

Discrepo con algunos teóricos que sostienen que las modificaciones normativas en verdad van a favorecer y destrabar las inversiones, creo que al crear más normas y dándole menos margen a los funcionarios para que actúen con discrecionalidad les estamos metiendo un candado y asustándolos para que firmen, si vas a tener a órganos de control y supervisión tras ellos.

Si vamos a copiar principios anglosajones de países de primer mundo, aprendamos a desregular, acuérdense que, en Nueva Zelanda, el país con menos corrupción de funcionarios del mundo, su Ley de Contratación Pública a las justas sobrepasa las dos hojas, entonces el funcionario tiene mayor opción a tomar decisiones discrecionales, ya ven que no es un problema de normas.

En mi opinión eso es lo que debemos copiar, la integridad, transparencia y ética de sus funcionarios, antes que principios que suenan bonito pero que al final nadie va a cumplirlos, estos incumplimientos son la base para la existencia de corrupción de funcionarios en nuestro país en materia de contratación pública, porque hay un criterio patrimonialista.

Así mismo, se menciona que ahora nuestra normativa de APP está a la vanguardia de Latinoamérica y vamos a copiar el caso Canadiense, lo cual en verdad sería una solución para evitar el direccionamiento de las licitaciones bajo APP, donde atrás de ello hay grupos lobistas trabajando de antemano el proyecto para luego adjudicarse el mismo.

Discrepo del criterio de una parte de los especialistas que mencionan que la corrupción se da en la etapa de ejecución contractual, con las famosas adendas, puesto para mí estas ofertas temerarias presentadas por los postores con tal de ganar el contrato, para luego reformularlo mediante adendas, no es más que una consecuencia de lo que ya estaba anunciado.

Si esto no fuera así, no se entiende las numerosas adendas firmadas posterior a la firma de contrato de las famosas APP, donde inclusive había variaciones financieras sustanciales como inclusive vulneraban las condiciones iniciales planteadas por el Estado, lo cual es ilegal absolutamente, por ende lesivo para el Estado, como el caso del aeropuerto de Chinchero.

Si algo hay que copiar del exitoso modelo Canadiense es que el diseño y estructuración de los proyectos bajo APP lo realice un tercero, es decir una empresa o consultora ajena a los proponentes o a los interesados en adjudicarse dicho proyecto, así si estaríamos salvaguardando el principio de transparencia y anticorrupción.

Creo que la corrupción se da en el diseño y estructuración del proyecto, porque permite la maniobrabilidad del mismo, porque permitía trabajarlo al lobista a su medida, para luego ofertar algo en la licitación que sacaba de cuadros a otras empresas incluso más grandes que la que el representa, y así ganaban, porque lo tenían manejado.

Lo que se tiene que evitar es el direccionamiento de estas contrataciones públicas, para que pueda haber libre concurrencia y competencia de postores, y no como en muchos casos el proyecto se terminaba adjudicando de manera directa por falta de estos, por ende, así realmente estaríamos haciendo efectivo el value for money.

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