Y la política social ¿dónde está?, por Víctor Velásquez

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El presidente Pedro Pablo Kuczynski es de derecha y el electorado sabía eso al momento de elegirlo. No existe ningún problema en ser de derecha o izquierda, sino en estar en el extremo de alguno de ambos bandos; y creer concienzudamente que solo el mercado efectuará la mejor asignación de recursos, solucionando problemas estructurales en nuestro país.

Así como en América Latina, en el Perú, la libertad y justicia no existen plenamente, más bien se observan ciertas jerarquías, desigualdades y privilegios, dentro de los diversos estamentos del Estado, haciendo necesaria una política social eficiente, eficaz e integral.

En muchas oportunidades se ha confundido la política social con el clientelismo o populismo; la primera, siempre ha buscado dotar de justicia social y llegar a Estado de Bienestar. Las segundas, basadas en favorecimientos indebidos e injustificados, son prácticas políticas negativas y hasta corruptas, por lo tanto no son necesarias dentro de la gestión pública, ni mucho menos es un elemento para el desarrollo de un país.

La política social, al igual que gran parte de conceptos en las ciencias sociales, no tiene una definición única, pero la entendemos como aquella política pública destinada a mejorar las condiciones de vida de diversos sectores en el Estado, cuya necesidad de atención, promoción y hasta protección social es requerida para alcanzar el desarrollo como sociedad. En tal sentido, este tipo de política  tiene como público objetivo, la población en situación de vulnerabilidad por problemas de pobreza, violencia, desigualdad, exclusión, entre otros; para quienes, es fundamental el fortalecimiento de sus capacidades y aspirar a tener una igualdad de oportunidades dentro del sistema político y económico.

En el Estado Peruano, el MEF entiende la política social como “el conjunto de directrices, orientaciones, criterios y lineamientos conducentes a la preservación y elevación del bienestar social, procurando que los beneficios del desarrollo alcancen a todas las capas de la sociedad con la mayor equidad”.  Y en términos del MIDIS, es un proceso progresivo que inicia con el alivio temporal (corto plazo), desarrollo de capacidades (mediano plazo) y al fin generar oportunidades para la siguiente generación (largo plazo).

Analizando ambos conceptos, el teórico y desde el Estado, existen varias características y elementos en común; sin embargo en la ejecución y desarrollo de la misma, difieren ampliamente. Producto de ello, el Presidente del Perú piensa fusionar dos ministerios: el MIDIS, encargado y rector de las políticas de desarrollo e inclusión, y el MIMP, que busca promover la igualdad de género, atender a niños, niñas, personas adultas, entre otras poblaciones vulnerables.

La primeras voces en pronunciarse al respecto, han venido en defensa del MIMP, pues advierten que es un retroceso en la política de igualdad de género; sin embargo, lo cierto es que ambas políticas corren ese riesgo al convertirse en un solo ministerio; PPK ha relativizado el problema, minimizándolo a la abreviación que tendría la fusión de ambos ministerios indicando que su “abreviación sería media rara, MUFADIS”.

Para tomar esta decisión, los posibles motivos serían el bajo presupuesto, la eficiencia y la tradición histórica. El primero, no debe ser una variable a considerar, pues entonces deberíamos fusionar también el MINTRA o el MINJUS con algún otro sector. Si valoramos el segundo, el MINSA, MININTER o MINEDU, tendrían que ser relegados de su condición ministerial. Y el tercero, es muy débil pues no porque históricamente hayan formado ambos un ministerio, significa que haya sido más efectivos o proclives a cerrar eficazmente las brechas respecto a las políticas en referencia.

Evidentemente, la política social, no es el conglomerado de programas sociales como Cuna Más, Pension 65, Qali Warma, FONCODES o Juntos, ni sólo el MIDIS, sino también implica articularlo con otros programas relacionados a salud, educación, vivienda, trabajo, etc. Sin embargo, el tener un Ministerio permite que exista relativa atención a dicha política.

En suma, ¿Quién gana si es que fusionamos ambos ministerios? Ganan aquellos sectores que siguen creyendo firmemente que se debería dejar hacer al mercado y reducir el Estado. ¿Quiénes pierden? Los peruanos que tienen voto, mas no voz. Las poblaciones excluidas históricamente, los pobres, las mujeres y los niños(as), a todos ellos, el gobierno los están postergando, una vez más.

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