A ella sí, a él todavía, por Luis Enrique Baca

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El Congreso aprobó por unanimidad (115 votos a favor, 0 en contra y 0 abstenciones, 15 ausentes) la petición de la Comisión de Fiscalización, presidida por la fujimorista Yeni Vilcatoma, de facultades especiales para investigar a la ex – primera dama, Nadine Heredia. Y no es para menos. La saliente administración ha hecho perder cinco años al Perú y generado escándalos realmente preocupantes (más preocupante aún la afirmación de Gastañadui, quien dice que Humala postulará al 2021). Al pensar en la que hace más de un mes dejó de ser la pareja presidencial, no puedo evitar pensar en Bonnie y Clyde, aquella inseparable y famosa pareja de fugitivos que cometieron sus fechorías en los Estados Unidos, allá por los años 30.

Nadine, pienso yo, fue la principal cara del gobierno de Ollanta Humala y su protagonismo se dejó notar desde el desfile militar de 2011, cuando en lugar de ubicarse donde estaba la familia del presidente, estuvo al lado de su marido y de los altos mandos militares (a diferencia de Nancy Lange). A sabiendas que el título de primera dama, es puramente simbólico desde que Alan García disolvió el Despacho de la Primera Dama en 2006.

A lo largo de los 5 años de gobierno nacionalista, Nadine Heredia se vio envuelta en una serie de acusaciones que iban desde recibir aportes de dudosa procedencia (se sospecha del gobierno venezolano y de empresarios brasileños encarcelados por el escándalo de Lava Jato) para sus dos campañas presidenciales (2006 y 2011), hasta de usurpar las funciones de su marido. Por éste último delito es que se la ha abierto una investigación por 180 días. Considero que hay pruebas que se tienen acerca de esto y otras que se podrían conseguir, sobretodo testimonios.

Hace unas semanas, el titular del MEF, Alfredo Thorne hizo una escueta acusación acerca de que Nadine Heredia había elegido a dedo a ciertos funcionarios públicos e incluso a despachar con algunos ministros (cómo olvidar la frase célebre de Heredia: “¿Dónde está mi Ministra?”). Thorne retrocedió en su acusación, pienso yo que por la presión que tenía al hacer tal revelación; pero un testimonio de algún funcionario del MEF sería prueba contundente. Por otro lado, están las fotografías reveladas por Panorama, donde la primera dama aparece junto a autoridades políticas y militares en la sala de edecanes, el día que se dio a conocer el fallo de la Haya sobre las 200 millas.

Pero no se puede dejar de lado los “chicharrones” del ex presidente Humala. En los 5 años su imagen se fue deteriorando y tuvo una serie de escándalos realmente serios, desde la renuncia del vicepresidente Omar Chehade hasta la persecución a los periodistas de Panorama. Pasando por la censura a Ana Jara, el caso Belaúnde Lossio, entre otros; lo cual generó que Ollanta se quede sin aliados ni credibilidad política. Humala incluso hizo uso de su caballerosidad (léase ingenuidad) al inmolarse por su esposa en el caso de las agendas, aprovechando que tiene inmunidad por cinco años. Sin duda este procedimiento tiene mucha más lógica. Ollanta seguramente será investigado apenas el Congreso tenga las facultades correspondientes. Pero para el Congreso ya sería una victoria el tener la oportunidad de ver la cabeza de Nadine rodar. La de Ollanta puede esperar.

Pruebas hay y pueden haber en contra de la primera dama. Leo el Twitter de Nadine y realmente es irónico y hasta cierto punto gracioso, que haya caído en un periodo de victimización terrible. No hace más que confirmar lo dicho por el vocero fujimorista Daniel Salaverry hace unos días: “bien cara dura, la señora”. Está clarísimo que en esta investigación se descubrirá más de un delito y que más de un miembro del gobierno anterior tendrá que responder por lo ocurrido en esta administración. Administración que estuvo presidida por dos aventureros de la política -como bien lo dijo Lourdes Alcorta- y que no hizo más que desacelerar el crecimiento que venía evidenciando el Perú desde la caída del régimen de Fujimori.

Al igual que Bonnie y Clyde, los Humala Heredia estarán en la vitrina pública mientras duren las investigaciones. Inevitablemente verán acribillada y sepultada su corta, mediocre y cuestionada carrera política.