De cómo tablistas y bañistas hemos ido perdiendo espacio, por Óscar Balladares

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  1. A inicios de los ochenta, la Municipalidad de Chorrillos intentó construir una pista que conectara la playa La Herradura con la caleta La Chira. Así pues, el alcalde de entonces, llamado Pablo Gutiérrez, encabezó el ambicioso proyecto que destruyó el balneario de La Herradura. El burgomaestre ordenó dinamitar los acantilados de la playa ocasionando que ésta se desarene y que la distancia entre el malecón y el mar se reduzca en más de 40 metros. El paisaje de La Herradura nunca volvió a ser el mismo y su ola, pese a continuar siendo una de las mejores de nuestra capital, perdió calidad. Sorprendentemente, este nefasto personaje volvería a ser elegido alcalde años después, repitiendo el plato dos veces más en períodos distintos.
  1. Hace bastante tiempo, un tío me comentó que en la playa Los Pescadores, muy cerca de los muelles, existía una ola algo tubular conocida por los tablistas como “Chicamita”. ¡Yo la corrí! Me aseguró alguna vez y no le creí. Varios años después, le mencioné algo de aquello a un amigo con el que me cachueleaba en una academia de tabla. ¡Claro! ¡Se llamaba Chicamita! Mi viejo la corría. Respondió mi compañero, algo indiferente, como si la existencia de esa desaparecida ola fuera un hecho conocido. ¿Mito urbano? Sería interesante saberlo. “Chicamita” desapareció hace décadas, dejó de bombear supuestamente como producto de la ampliación de uno de los espigones del Club Regatas.
  1. Tal vez en un futuro, al igual que mi tío, yo le asegure a algún sobrino que “yo corrí Las Cascadas”. Hasta hace menos de diez años, esa playa era de arena y sacaba una campana, es decir, un tubazo sin salida que revienta en una orilla de poca profundidad. Recuerdo que siempre que pasaba por el malecón de Barranco me asomaba para ver si esa ola estaba reventando. Ese tipo de ola es ideal para quienes corren pechito, pero sobre todo para los corcheros o bodyboarders, éstos habían establecido en Las Cascadas una suerte de comunidad o localía compuesta principalmente por corcheros barranquinos y chorrillanos. Un corchero es un tablista que usa un par de aletas y una tabla de bodyboard (la gente las llama “moreys”, pero esa es tan solo una entre muchas marcas de bodyboards), y esa era una playa ideal para este deporte, los corcheros la conocíamos también como “El Picos”. Asimismo, era una playa también conocida por tener mucho ambiente, por decirlo de algún modo, e incluso alguna vez hubo un concierto de punk en el que tocó Futuro Incierto. Sin embargo, la construcción de restaurantes muy cerca del mar ocasionó el mismo efecto que en La Herradura: la playa se desarenó y se llenó de desmonte, y el efecto se replicó en Barranquito y en Los Pavos, que lamentablemente también dejaron de ser playas de arena.
  1. Alguna vez, durante una super crecida, un amigo me llevó a correr Ala Moana. Aunque las olas buenas no duraron más de una hora, fue increíble. Esa playa de arena con las palmeras al fondo me remitió a un escenario norteño. Eso fue hace años, cuando yo estaba en cuarto de media, fue la única vez que corrí esa ola y nunca olvidaré esa sesión. Actualmente Ala Moana no existe, es allí, justo en medio de donde reventaba uno de los picos de esa ola, en donde se construyó el Lima Marina Club, más conocido como “la marina de Barranco”.La costa verde antes
  1. El caso de La Pampilla y el tercer carril de la Costa Verde es más conocido por lo reciente. La Municipalidad Metropolitana de Lima se impuso y construyó un tercer carril que redujo el ancho de esta playa de piedras que de por sí ya era bien estrecha. Ahora los bañistas y tablistas tienen menos espacio y carecen de un lugar dónde estacionar sus vehículos. Asimismo, el municipio, tan reconocido por su buen gusto, tuvo a bien el construir una suerte de pasarela al borde de esta playa, muy vistosa y con una baranda de rejillas pintada de un lindo amarillo chillón, en la cual algunos enamorados, tal como si estuvieran en un puente de París, enganchan candados sellando efímeros compromisos de amor. Tan efímeros como podría serlo la referida pasarela, que ya veremos cuánto dura, puesto que los pilotes que la sostienen ya presentan erosión y oxidación. Lo que sí habría que reconocerle al municipio es la instalación de los reflectores para surf nocturno. Al igual que en Las Cascadas, en esta playa se originó también una localía, muy distinta y mucho más clásica, compuesta principalmente por longboarders sesentones, o sea, tíos con tablas grandazas. Estos encabezaron (junto a bastantes ciclistas) las protestas contra el tercer carril. Hasta hace no mucho, se les podía apreciar haciendo parrilladas en torno a maderos varados por el mar que habían juntado, en donde se cambiaban, descansaban y ponían a secar sus wetsuits, llamando a todo eso “Club de Tabla La Pampilla”, pero el desarrollo de los proyectos municipales parece haber arrasado con todo eso.
  1. En la actualidad, un nuevo proyecto amenaza a otra de nuestras playas en la Costa Verde, se trata de Los Yuyos. Esta es la última playa de arena que le queda a Barranco, a parte de Las Sombrillas, y es ideal para nadar, hacer paddle y enseñar surf por la tranquilidad de sus aguas. Sin embargo, cuando el mar está bien grande, esta playa puede sacar una buena izquierda justo al lado del faro del Lima Marina Club, y bien al fondo una derecha larga que nada tiene que envidiarle a la de Triangulo en sus mejores momentos, pero para eso el mar tiene que estar recontra bueno. La cuestión es que esta playa está siendo actualmente amenazada, y con los antecedentes de destrucción y perjuicio irreversible que hemos visto a lo largo de los años, un proyecto allí preocupa sobremanera.
  1. ¿Hasta cuándo?
    Las playas de la Costa Verde, son un lujo y un privilegio para los limeños, son parte de la identidad de nuestra capital, y las estamos perdiendo una tras otra. No me parece válida la  excusa de que se puede hacer lo que sea con estas playas “porque muchas de estas antes no existían debido a que se hicieron con el desmonte sacado de la excavación del zanjón de la Vía Expresa”, que se arrojó allí para ganar espacio al mar y construir la pista del Circuito de playas Chachi Dibós. Siguiendo ese criterio llegaremos a un momento en el que no haya en la Costa Verde más que mar pegado a más carriles, restaurantes, desmonte y estacionamientos. ¿Eso es lo que queremos? Lo dudo, porque parte de lo que más requiere esta ciudad es áreas de esparcimiento, lugares en los que nos oxigenemos, hagamos deporte y nos refugiemos de la hostilidad diaria producida por el tráfico, la bulla, la basura y el desorden que impera en gran parte de Lima. Y las playas de la Costa Verde, con sus olas, son un lugar ideal para acercarnos en algo a la naturaleza, ya he perdido la cuenta de las veces en que he tenido a delfines o bufeos nadando muy cerca o incluso debajo de mi tabla, y es una experiencia indescriptible que con suerte se puede vivir cualquier día antes de ir al trabajo… ¡y sin tener que salir de Lima!

Debería haber más conciencia acerca de lo que hemos perdido, y lo que podríamos seguir perdiendo. Ya tenemos bastantes antecedentes bien malos como para permanecer pasivos. La playa de La Herradura está llena de piedras y desmonte; Chicamita en Pescadores ha desaparecido; Redondo, habiendo sido la única playa de arena de Miraflores, está actualmente desarenada; tenemos un club construido en medio de la ola de Ala Moana; Los Pavos (en donde corrí mis primeras campanas), Barranquito y Cascadas, están desarenadas y llenas de desmonte; Triángulo, como los tablistas llaman a Agua Dulce, está aparentemente afectada por la última ampliación del rompeolas de la Playa 3 del Regatas (también ha desaparecido una buena campana dentro de ese club); Pampilla está reducida por el tercer carril; y ahora los Yuyos se encuentra bajo amenaza.

¿Se puede hacer algo frente a todo esto? Pues sí, algo puede hacerse. Un grupo de gente ha organizado un plantón este sábado 03 de junio a las 10am frente a la Municipalidad de Barranco. Luego se hará una caminata hasta Los Yuyos, en donde se espera que los manifestantes realicen diversas actividades (paddle, yoda, sparring, comida, etc.) en provecho de este espacio público que no debería perderse. Sería genial que esa iniciativa logre la mayor participación posible de gente, con la finalidad de demostrar que se existe una importante oposición a que el destino de Los Yuyos sea el de tantas otras playas destruidas o afectadas.

Para más información, el link del evento: https://www.facebook.com/events/1882658278656820/