El SUTEP fujimorista, por Pablo Ferreyros

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Poco después del asumidas sus funciones, la bancada fujimorista se dio cuenta que el gobierno era débil y podía ser presionado hasta que ceda. Así, al primer pico de tensión política en que las cosas se le fueron de las manos a ambos bandos, el fujimorismo quiso demostrar que no iba a perder y salió Jaime Saavedra. A esta victoria pírrica siguieron otras bravatas en las que cayeron algunos ministros más. Cada una de estas -como era de esperarse- fue aprovechada por la izquierda para acusar a sus pares naranjas de todo lo habido y por haber.

Sin embargo, no mucho después de que el fujimorismo se diera cuenta de la debilidad del gobierno, se dieron cuenta también los sindicatos. Estos, en particular los educativos, han empezado en las últimas semanas a hacer exactamente lo mismo: aprovechar esta debilidad para presionarlo. Y la izquierda, férrea crítica del “obstruccionismo fujimorista”, los ha apoyado[1]. Quién diría.

¿Tiene la izquierda razones válidas para hacerlo? ¿Hay factores que distingan objetivamente la actitud sindicalista de la mantenida por becerriles y galarretas? El caso más saltante, desde luego, ha sido generado por el SUTEP y demás sindicatos profesorales. Las protestas organizadas por estos vienen paralizando las clases desde hace varias semanas y generando el riesgo de que, al sumarse a las horas de dictado que no pudieron darse por las lluvias, se acabe por perder el año escolar.

¿En qué consiste el pedido de los dirigentes huelguistas? ¿Estamos ante un reclamo justo? Como es ya conocido, se trata básicamente de exigir aumentos salariales y la derogación de la Ley de Reforma Magisterial. Se busca, esto es, aumentos no sujetos a condiciones; ganar más de lo pagado con nuestros impuestos pese a seguir enseñando igual (o peor).

Lo demandado, de un lado, es difícilmente viable. El gasto público en educación ha venido creciendo en un promedio de 8.7% anual los últimos cinco años. Según indica el IPE, poco más de la mitad de este ya se dedica a pagar remuneraciones públicas. El SUTEP, sin embargo, pide que se casi triplique el sueldo base de los profesores. Para cumplir con esto, el aumento promedio de los sueldos hasta el 2021 tendría que duplicarse (con relación al de los últimos cinco años). Esto requeriría lo equivalente a dos veces el gasto en orden público y seguridad del Estado[2].

Del otro lado, más importante aún, aceptar lo demandado en las protestas impediría lograr mejoras en la educación. Desde las reformas impulsadas por el ministro Chang el Minedu ha venido trabajando con un positivo esquema de meritocracia, consistente en condicionar los aumentos salariales a un mejor desempeño. El trabajo de Jaime Saavedra -pese a la resistencia del SUTEP-  fue notable en este aspecto. Estos avances explican algunas de las mejoras recientes.

La exigencia de aumentos sin ninguna condición socavaría profundamente las bases de este sistema. Seguirían existiendo diferentes escalas remunerativas (como, por lo demás, ocurre en toda organización), pero lo alcanzable subiendo en estas a través de la mejora educativa quedaría relegado respecto a lo obtenido (y obtenible) a través de la violencia.

Hay, desde luego, parte de justicia en los reclamos por mejores salarios. Pero ello se abordaría correctamente, como ha señalado Hugo Ñopo, aumentando el techo salarial. De esta forma, las mejoras en las remuneraciones sí estarían conectadas a mejoras en la educación. Que el gobierno ceda a las presiones, en cambio, solo mostraría que la violencia y la presión política son formas más fáciles y rápidas de obtener aumentos salariales que enseñar mejor.

Desgraciadamente el juego de presionar políticamente se mantiene impune y dando algunos resultados. Debido a esto, se han sumado a él los médicos de Essalud , las obstetras, las enfermeras, los médicos forenses y los trabajadores del Poder Judicial; generándose varias huelgas en simultaneo.  Para nuestra izquierda, sin embargo, el obstruccionismo, la bravuconería política y la baja calidad de los servicios públicos solo parecen ser un problema cuando provienen de sus enemigos.

[1] Entre otros, http://elcomercio.pe/politica/legislador-edilberto-curro-defendio-asesora-radical-mensaje-maestros-noticia-448348

[2] http://elcomercio.pe/economia/peru/maestros-huelga-son-viables-demandas-analisis-ipe-noticia-446304

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