Ética y gobierno, ¿buen par?; por Paula Espinosa

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Por Paula Espinosa

Al hablar sobre ética en el ámbito político, se busca fomentar a los servidores del Estado a cumplir los objetivos planteados. Todo trabajador del Estado sirve a su comunidad, tiene una responsabilidad y un compromiso para con el pueblo. Suena obvio, ¿no? Sin embargo, ¿cómo es posible que la ética sea lo último que pensamos al hablar de política y gobierno?

Todo individuo partícipe de la política debe ser consciente de que el servicio público tiene como función satisfacer las necesidades de la población y buscar el bien común; los gobiernos y administración pública son los cimientos de la política, y el trabajo de nuestros funcionarios es buscar la manera de crear un ambiente de paz y armonía para el país, y para lograr ello, es importante recordar valores que deben ser fundamentales para establecer buenas relaciones y, sobre todo, un buen servicio ciudadano. Se dice que para que un buen gobierno funcione, debe contar con individuos íntegros, y es aquí donde la ética es fundamental y necesaria. El gobierno peruano tiene una historia y trayectoria que da mucho que hablar sobre nuestro país, y aún nos preguntamos que es lo que ocasiona la falta de ética y valor en nuestros funcionarios públicos. 

La razón por la que la ética es necesaria es porque hace que cada decisión sea colectiva. Nos permite decidir por los demás para brindar una respuesta correcta a cualquier problema, de lo contrario, la decisión en un conflicto puede ser errada si no se cuenta con los valores adecuados, y esta debe ser inculcada en casa. Se debe enseñar a los niños a ser honrados y justos para no caer en la carencia de ética que vemos hoy en día, principalmente en el gobierno para lograr soluciones adecuadas. 

Para tener un gobierno fuerte y correcto, se deben potenciar deberes y valores como libertad, justicia, empleo, felicidad, empatía y, sobre todo, educación. Este último es básico para lograr eliminar la corrupción como mayor obstáculo para el país. Es evidente que la corrupción crea desconfianza en el Estado, y hace daño a la política; es por eso por lo que hoy en día se dice que la política es sucia, sin embargo, creo que es un tema de perspectiva. La política no nació sucia, nació con el fin de administrar de mejor manera al Estado; sin embargo, con el transcurso del tiempo la lucha por el poder ha hecho de la política un juego de tronos y es tan grande el afán de llegar al poder, que se hacen a un lado la ética para abrirle paso a la corrupción. 

El inicio de la inculcación de la ética en las personas es el fin de la corrupción.

El Estado debe tomar conciencia de los daños que ocasiona la falta de ética en el gobierno, se debe promover la transparencia para contribuir a suprimir actos corruptos por medio de vigilancia y control hacia los funcionarios. Así mismo, los decretos de leyes no bastan para iniciar un movimiento anticorrupción, las leyes deben cumplirse y la justicia debe ser rápida, pero, sobre todo, eficaz. Para lograr esto ambos actores de la política (el Estado y la población) debemos poner empeño, el pueblo quiere ponerle fin a la corrupción, pero sin ayuda de su mayor representante, ¿cómo lograrlo?. 

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