No hay que subestimar a los realities, por Vincenzo Ferreccio

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Las caras bonitas no existen por las puras; Einstein lo dijo en su tiempo: “Dios no juega a los dados.” Es necesario contemplar a la singularidad anatomofisiológica dentro de un contexto de variables fenotípicas. ¿Lo entendieron? Yo tampoco, pero de hecho habla de un tema ligado con la belleza, no lo sé. Lo saqué abriendo una página cualquiera de un libro, así como abro al azar una página de la biblia cuando pienso que he dejado atrás la racionalidad de mi mente.  Ahora bien, postrando nuestra seriedad sobre el tema del espectáculo; hay que ser realistas, no realities. Las caras bonitas deben de representar al Perú, es lógica elemental, si el congreso – institución que refleja el valor cognitivo del país- solo nos sirve para las burlas y la chacota, los programas como EEG y Combate; teniendo a la variedad neuronal más amplia y a las caras más bellas, deberían de ser el retrato pincelado del Perú entero.

Esto es Guerra y Combate han sido subestimados. Bajo una percepción estética, bajo los lechos de la patria y bajo una imagen idónea del Perú, es factible pensar que tales realities van a poder perdurar como el patrimonio sacro de nuestra cultura así como también las variedades artísticas peruanas van a ser más valoradas. Nicola Porcella; tal vez el más emblemático exponente de la intelectualidad posmoderna, dejó años atrás a la ignorancia boquiabierta con su pensamiento crítico. Señaló pues; sin querer queriendo, a las virtudes que el peruano promedio tiene que ejercer en el pueblo.

“Ahorita mi prioridad es estar tranquilo, tengo la tranquilidad que no la tenía hace mucho tiempo y esa tranquilidad se la estoy trasmitiendo a mi hijo, mi familia y todos estamos bien”, Nicola Porcella.

Tal nivel de intelectualidad no puede ser digerido por simples plebeyos como nosotros.

No solo le transmite tranquilidad a su familia bendita… No hay que ser perversos ni austeros, menos malagradecidos: el alud de enseñanzas morales que los realities dejan en la mísera hora que dura sus programas diarios, nos ayuda a entender a la realidad tan penosa que se yergue sobre nuestras tierras. EEG y Combate le han enseñado por fin un indicador de secularización a las iglesias y a nuestro país; ya no vemos a mujeres rezando a los siete mares el padre nuestro, pues se propaga la música de infieles, “Feat. Maluma” a los que alguna vez pensaron en la credibilidad del matrimonio. Debemos de apreciar a nuestra cultura. EEG y Combate  representan los nuevos pilares de la cultura peruana, donde las costumbres más importantes son sacar tornillos y bailar “LLEGO EL PAVO”, y no lo digo en un tono irónico: sacar tornillos  refuerza la valorización del trabajo obrero en el país, y el baile del pavo impulsa a las expresiones culturales en los jóvenes. Si todavía yacen escépticos ante mi teoría, hablemos entonces bajo la certeza de la ciencia.

La primatología nos reza que los chimpancés… O sea: los guerreros pero maquillados, comparten alrededor del 98% de nuestro ADN, pero las bananas cerca del 50%, nos aseguran entonces que las bananas contienen los aminoácidos necesarios para que los chimpancés puedan armar en su complejidad neuronal a un castillo con vasitos de plástico, ¡fascinante!.

Escrito ya mi pensamiento omnívoro, espero que los ciudadanos nos podamos esmerar más por prender disciplinadamente  la tele cada día de la semana y, enseñarle así a nuestros primos, padre, hijos y todos los allegados posibles, que la evolución comete fallos garrafales.

“Un archipiélago es un animal.”, alejandra baigorria (sin mayúsculas, por preservar su inocencia).

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