Nuestro verdadero enemigo, por Rodrigo Pérez Devoto

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Pasamos los días mirando sobre el hombro y compitiendo con los demás en todos los ámbitos de nuestra vida.

Creemos, en muchos casos, que nuestra verdadera competencia son las demás personas. Que son ellos quienes nos ponen las trabas para salir adelante y que son ellos, también, quienes pueden quitarnos las oportunidades.

Pero no, nuestro verdadero enemigo no son las demás personas, sino algo mucho más siniestro e incomprensible. Nuestro verdadero enemigo es el tiempo y, lamentablemente, lo estamos enfrentando de manera incorrecta.

No digo que tengamos que dejar de lado la competencia y vivir como si fuera el último día de nuestras vidas, como muchos millenials hacen hoy en día , sino todo lo contrario. Debemos competir, pero tenemos que saber que competimos contra nosotros mismos a través del tiempo y no contra las demás personas. Ellas ya tienen su propia competencia contra el tiempo, aunque no lo sepan.

El tiempo es aquello que permite nuestra existencia a través de la historia. De hecho, es aquello que para bien o para mal hace interesante nuestra existencia. ¿Que tan interesante sería vivir si tuviéramos el tiempo infinito para lograr nuestros objetivos ?

Las demás personas pueden herirnos y pueden ponernos barreras, es cierto, pero nunca jamás tendrán la capacidad de alterar hasta dónde podemos llegar si no es matándonos y privándonos de la vida; hecho que  hasta quizás  sea plan del tiempo.

El único que tiene ese poder es el tiempo y , por tanto, es contra el quien debemos competir. Es curioso, porque el mismo es quien nos da la esencia de ser humanos y el mismo es quien nos la quita.Sabemos que igual hay un punto final, pero no quiere decir que cuando lleguemos hayamos perdido.

El tiempo que gastamos mirando al otro, observando lo que tienen y buscando una forma de derrotarlos podría ser fácilmente utilizado para incrementar nuestro conocimiento y mejorar nuestras habilidades siempre teniendo en mente  lograr nuestros objetivos personales .

La idea, en realidad, es ver al tiempo como nuestro rival y teniendo eso en mente aprovechar todos nuestros instantes y momentos para hacer todo lo necesario para lograr nuestros objetivos. Es muy cierto que las demás personas pueden truncar nuestros sueños y proyectos, pero nosotros le hemos ganado la carrera al tiempo, sabiendo aprovecharlo y sabiendo que hicimos todo lo posible por lograr nuestros sueños.

Aprovechar nuestros instantes, dejar de lado lo intrascendente para nuestra alma y, sobre todo, dejar de ver al otro como nuestro enemigo es esencial para aprovechar el tiempo limitado que tenemos en lograr lo que queremos. Básicamente, es usar al tiempo para llegar con el de la mano a la meta.

Si todos estuviéramos concentrados en aprovechar nuestro tiempo en ser mejores profesionales y personas, no solo la competencia sería más natural y saludable, sino también mucho más honesta. Si fuiste uno de los que aprovechó todo su tiempo y aún así no lograste tu objetivo, creo que igual puedes morir tranquilo, pues sabes que hiciste todo lo que estuvo disponible en tu existencia para lograr lo que querías. Si no lo lograste, puedes hasta consolarte pensando que fue culpa de la mala suerte o de algo superior y creo que nadie podría cuestionarte.

Si morimos sabiendo que nuestro tiempo fue bien aprovechado, podemos decir entonces que vencimos al tiempo, aunque sea sólo por un momento, y ser felices.

Es por esto que siempre digo que nadie tiene una edad, que todos estamos en constante movimiento y que solo es cuestión de tiempo para que yo esté en la posición de mis padres, ellos en la de mis abuelos y mis abuelos en la cuestión del tiempo.